"Los de la derecha toman cloroquina", dijo Bolsonaro para seguir polarizando a la sociedad y tensando las relaciones dentro de su propio gobierno. Sin embargo, según explica Bloomberg: "La investigación francesa encontró que el medicamento no redujo la probabilidad de que un paciente con Covid-19 muriera. Otros ensayos se detuvieron cuando los pacientes desarrollaron frecuencias cardíacas irregulares potencialmente fatales".
"De todos los pacientes que comenzaron el medicamento el segundo día, solo un porcentaje muy pequeño tuvo que ser hospitalizado e intubado", dijo Fernando Parrillo, CEO de Prevent. Aunque estos datos llegan mientras muchos otros países y la OMS advierten sobre la no utilización de estos medicamentos, al menos no por el momento. Sin embargo, Bolsonaro parece convencido con la cloroquina, principalmente porque funciona como un salvador en medio de la crisis.
En consecuencia el presidente empujo a las empresas a producir cada vez más, incluso en los laboratorios militares para poder proveer a los soldados que actualmente están de servicio en el Amazonas donde el contagio y la existencia de enfermedades es más probable que en otras regiones.
En tanto, el gran problema detrás de la crisis en el sistema de salud brasileño es la economía que no da a basto. Es así que mientras los hospitales de San Paulo, la ciudad más afectada, están al borde del colapso, el Ministro de Economía: Paulo Guedes estaría considerando extender los bonos de cuarentena y crisis hacia los trabajadores durante dos meses más por 200 reales. Sin embargo nada parece ser positivo en las expectativas económicas y financieras del país latinoamericano.