El trasfondo de la cuestión es una disputa ideológica entre el presidente y el gobernador de Sao Paulo, Joao Doria.
El estado paulista se involucró en el desarrollo de la vacuna china, la Coronavac, mientras que Bolsonaro autorizó la liberación de recursos para la compra de 90 millones de dosis de la vacuna desarrollada por AstraZeneca y Oxford.
Doria, antiguo aliado y ahora potencial rival político del mandatario (lo acusa de ser un "negacionista" y de "politizar" la vacuna), afirma que, si la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (Anvisa), órgano regulador, la aprueba, la vacuna será obligatoria para toda la población de Sao Paulo, donde viven 46 millones de personas.
Solo estarán exceptuados aquellos que cuenten con un justificativo médico.
El gobernador de San Pablo asegura que la Coronavac, que está siendo actualmente probada en 13.000 brasileños, es segura. Afirmó que el 35%de los iniciales 9.000 voluntarios tuvo reacciones leves a la vacuna: la mayoría sintió dolor en el lugar de la inyección y el 15% dolor de cabeza.
Bolsonaro había vetado la compra de esas 46 millones de dosis que había sido anunciada por el ministro de Salud, el general Eduardo Pazzuello.
Sin embargo luego, el viernes, Anvisa autorizó la importación de 6 millones de dosis de la Coronavac. Anvisa aclaró que esto no significa que el Instituto Butantán esté autorizado para aplicarlas en la población.
El regulador indicó que la importación de las otras 40 millones de dosis no envasadas, consideradas como materia prima para la producción local de la vacuna, está en trámite y la autorización depende del cumplimiento de algunos requisitos técnicos que restan, explica Deutsche Welle.
En los próximos días el Supremo Tribunal Federal analizará una serie de presentaciones de partidos opositores que defienden la obligatoriedad de la vacunación y exigen que el gobierno no demore la aprobación del medicamento chino.
"Parece que esa cuestión (vacuna) fue judicializada, esto no es una cuestión de la Justicia, es una cuestión de salud, un juez no puede decidir su alguien va a tomar o no la vacuna, eso no existe", dijo Bolsonaro.
Según un estudio publicado en el diario Folha de S. Paulo realizado por la Universidad de Brasilia, el 78,1% de los brasileños se mostró favorable a darse una vacuna contra el COVID-19. Esa voluntad cae al 62% cuando se pregunta si alguien se daría una vacuna de origen chino y a 64% si la inmunidad es la vacuna rusa Sputnik V.
La mitad de los que se declaran bolsonaristas, no tomarían una vacuna originada en China, recoge la agencia Télam en base al estudio.