"Todo lo que Brasil no necesita en este momento es un presidente que fomente la división y obstaculice la coordinación de diagnósticos y estrategias municipales, estatales y federales contra la enfermedad y el empobrecimiento en un país continental de 210 millones de habitantes", insistió Folha.
Es que Bolsonaro pidió en cadena nacional el pasado martes (24/03) privilegiar la economía y ayer (25/03) se refirió al Covid-19 como una "gripecita" y un "resfriadito".
Esto le trajo no sólo problemas con los gobernadores, quienes comenzaron a unificar estrategias para "prepararse para lo peor" sino también con empresarios aliados, quienes le piden esfuerzos fiscales como recomiendan los principales organismos internacionales y Bancos Centrales del mundo para amortiguar la recesión.
Recordemos que en Brasil el coronavirus ya se llevó la vida de 57 personas y contagió a 2.433.
Ayer, volvieron a repetirse los cacelorazos en varias ciudades importantes de Brasil y el gobernador de San Pablo, Joao Doria, decidió la cuarentena obligatoria.
Para tener en cuenta de la dramática situación en la que está sumida Brasil en términos políticos, la Izquierda y el Centro están generando cada vez mayor repercusión en redes sociales, según un relevamiento de Folha en Twitter, donde por primera vez "el centro tuvo un volumen de retweets similar al de la derecha".
A su vez, el apoyo a un juicio político contra Bolsonaro aumentó a 47,7%.
Los propios economistas le piden olvidar las metas fiscales y aislar a la población para evitar una catástrofe sanitaria, pero Bolsonaro continúa en su negativa.
Por si todo esto fuera poco, Argentina, Bolivia, Uruguay, Paraguay y Colombia, principalmente, deben extremar los controles fronterizos ya que brasileños y extranjeros abandonan el país vecino por temor al caos en la conducción de la pandemia y una explosión de contagios.