“Ayer tuve una reunión con el ministro, cuya salida está programada para las próximas horas o días. Desgraciadamente no podemos precisar el momento exacto. Puede ser un anuncio respetuoso a él mismo o puede ser en un tuit”, explica la carta del Secretario al mismo tiempo que da a entender que el siguiente sería Mendetta ya que a pesar de las aseperezas con el presidente, el mismo ya aseguró que bajo ninguna circunstancia iba a renunciar por su cuenta: en caso de salida tendría que ser despido.
Sin embargo, el pasado martes 14/04, el vicepresidente y mano derecha de Bolsonaro, Hamilton Mourao, rechazó completamente la idea de la salida de Mandetta por el momento. "Hay mucha especulación y el Presidente no debería cambiar al ministro ahora", explicó uno de los miembros del ala militar que respalda al mandatario. Aunque no negó un despido futuro. La realidad es que una pandemia mundial no es el momento indicado para quedarse sin autoridad santiaria en el Estado, ya que ni su gurú Donald Trump se animó a tanto.
Al mismo tiempo Mourao se refirió al hecho de que no es correcto que un Ministro se ponga en la vereda contraria al presidente, y mucho menos que polarice la sociedad entre los que apoyan a Bolsonaro y los que apoyan al Ministerio. Aunque otro de los puntos para tener en cuenta es que en medio de la disputa se encuentra el ala militar brasileña que por supuesto es uno de los mayores apoyos de Bolsonaro pero que también le dieron la derecha a Mandetta, por lo menos hasta el pasado domingo cuando el Ministro dijo: "Los brasileños no saben si escuchar al ministro de Salud o al presidente”.
Recordemos que falta de subordinación y poder organizado no es lo que más se alinea a los objetivos y valores del ala militar. Aunque la gran grieta entre el Ministerio de Salud y Bolsonaro pasa por: hasta que punto de restricción llegan las medidas, teniendo en cuenta que Mendetta y su equipoestan concentrados en seguir las recomendaciones de la OMS y dictar una cuarentena total mientras Bolsonaro busca que solo lo cumplan las personas del grupo de riesgo, como los ancianos y los enfermos crónicos.