Es así que estas acusaciones ahora serán investigadas durante 60 días según las ordenes del Tribunal Supremo, especificamente del juez Celso de Mello. Sin embargo algunos analistas aseguran que lo que se tendría que comenzar es un proceso de juicio político en el Congreso, no algo ordenado por el Poder Judicial. "Técnicamente, veo la apertura de una investigación en el Tribunal Federal Supremo como un impedimento para iniciar un proceso de juicio político en el Congreso (por los mismos hechos)", explicó la abogada constitucionalista, Janaina Paschoal en su cuenta de Twitter.
Ahora lo que queda es que se comiencen a reunir pruebas de la supuesta injerencia donde se incluirá una declaración de Moro y hasta habrá acceso a las comunicaciones telefónicas entre el presidente y su ex Ministro estrella y hombre de confianza. Una vez finalizada la fiscalía tendrá que decidir si presentar cargos o no contra el presidente, lo que hundiría al país en una crisis política todavía más grande y sin sentido ya que para que el mismo sea destituido tendía que haber una iniciativa desde el Congreso como bien explicamos anteriormente. Si bien existieron peticiones, el presidente de la Cámara Baja, Rodrigo Maia, no avaló ninguna por el momento.
Sin embargo, en caso de que la Corte Suprema encuentre razones suficientes para acusar al presidente, estos están en condiciones de enviar una petición de juicio político con más peso al Congreso, aunque al fin y l cabo estará todo en manos de los legisladores.
Pero al parecer Bolsonaro no está tan preocupado con la situación actual puesto que al mismo tiempo que la Corte Suprema daba luz verde a la investigación el mismo acudía a su práctica de tiro habitual, obviando por supuesto todas las medidas establecidas a nivel mundial con respecto al distanciamiento social por el Coronavirus. Aunque no solo eso ya que también oficializó el nombramiento de un nuevo jefe de la Policía Federal y un encargado del Ministerio de Justicia: Alexandre Ramagem Rodrigues y el pastor evangélico, André Luiz de Almeida Mendonça, respectivamente. Y por supuesto, ambos hombres de confianza y cercanos a la familia Bolsonaro.