Dado que el gobierno brasileño tiene un acuerdo firmado con la Universidad de Oxford y el laboratorio AstraZeneca para el desarrollo de otra vacuna, y que Bolsonaro y el gobernador de San Pablo, Joao Doria, son rivales políticos, se ha suscitado una especie de competencia entre ambos por darle en la tecla con el antídoto.
La vacuna que impulsa el gobierno federal es con Oxford, "no es la de aquel otro país. ¿Ok, gente?", comentó Bolsonaro. El presidente se mostró confiado de que la vacuna de Oxford vaya a funcionar y Brasil tendrá "100 millones de unidades".
En el mismo día, el expresidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, dijo que cree que Bolsonaro "inventó" que tenía coronavirus para poder promover la hidroxicloroquina como medicación. Tanto el presidente brasileño como el estadounidense, Donald Trump, han alabado este remedio a pesar de que su eficacia contra el COVID-19 no ha sido comprobada por la ciencia.
"Creo que Bolsonaro inventó que estaba contaminado para hacer propaganda del remedio", dijo el exmandatario. "No sé si es socio, pero se comporta como si fuese el dueño de la fábrica que produce ese remedio e intenta venderlo", agregó.
"Parece que inventó que fue contaminado para hacer propaganda del remedio para la malaria. Estamos viviendo una situación gravísima de la que no veo una salida a corto plazo. Toda mi expectativa es en nombre de lo que la ciencia pueda dar por una vacuna para la humanidad", dijo el líder del Partido de los Trabajadores (PT) en una entrevista con corresponsales extranjeros por Zoom.