En el 840 fueron derrotados por los kirguises, y una mayoría emigró hacia la actual región de Sinkiang y una minoría a la de Gansu, ambas en China.
Hoy la región de Sinkiang tiene más de 15.000 mezquitas y centros de oración, uno por cada pueblo musulmán.
Los de Gansu se convirtieron al budismo tibetano y son conocidos como los yugur.
La dinastía Qing impuso su control total sobre la zona de Sinkiang a mediados de siglo XVIII.
La llamada 1ra. República del Turkestán Oriental se independizó en 1933 y gobernó el destino de los uigures hasta que en 1949 fue ocupada por el Ejército Popular de Liberación (Mao Tse Tung). Muchos partieron entonces al exilio. Los que quedaron padecieron muchísimo la Revolución Cultural.
El Gobierno chino combatió con medios militares y políticos el Movimiento Islámico del Turkestán Oriental (ETIM), logró que la la ONU y USA lo consideren terroristas.
Los uigures en Sinkiang sufren un «estado policial de pleno derecho» con controles y restricciones en su vida religiosa, cultural y social.
Entre 120.000 y más de 1 millón de uigures están detenidos en campos de detención masiva, denominados «campos de reeducación».
Beijing negó inicialmente la existencia de los campamentos, luego afirmó que los campamentos sirven para combatir el terrorismo. Los largos periodos de aislamiento entre sexos han sido interpretados por algunos analistas como un intento de inhibir la procreación uigur para cambiar la demografía étnica de la región.
Un reportaje de octubre de 2018 realizado por BBC News utilizó un análisis con imágenes satelitales recopiladas a lo largo del tiempo para afirmar que cientos de miles de uigures son internados en los campamentos.
Donald Trump invocó este grave error chino.
Tanto los fabricantes chinos de dispositivos de videovigilancia como las compañías de vanguardia en sistemas cognitivos -ambos empleados para someter a los uigures- integran una lista negra cuyos miembros serán bloqueados en USA.
Del otrolado, los autores de "vetemos a Huawei para que su 5G no conquiste el mundo" contraatacan con "tumbemos la Inteligencia Artificial china en favor del pueblo uigur".
La Casa Blanca ha incluido a 28 nuevas empresas chinas (8 de ellas tecnológicas) en un listado ominoso para que ninguna firma 'Made in USA' pueda operar sin permiso previo del Departamento de Comercio.
Entre ellas se encuentran Hangzhou Hikvision Digital, Megvii, Xiamen Meiya Pico, SenseTime, Iflytek, Zhejiang Dahua y Yitu Technology.
Hikvision -el mayor proveedor mundial de sistemas de videovigilancia-, puede captar imágenes de las personas en los lugares públicos y procesar los rasgos digitalizados del rostro para identificar a cada ciudadano, sea uigur o no.
La policía china utiliza esta tecnología y hasta el pasado verano también proveía de equipamiento a USA.
A modo de ejemplo, una simple fotografía de la muchedumbre captada por un dron, y su posterior cruce con las bases de datos de rostros recopilados por los móviles y subidos a la nube, permitirá a las autoridades chinas conocer la identidad de todos los asistentes.
El mismo recurso puede aplicarse con las miles de cámaras ubicadas en las calles, para censar en tiempo real a todos los viandantes.
Para alcanzar este nivel de control no sólo hacen falta las videocámaras, sino también equipos informáticos de gran potencia.
Si las trabas de Trump a Huawei respondían a la existencia de presuntas puertas traseras en las redes del líder mundial del negocio, en el caso de las firmas de inteligencia artificial, los reproches aluden a posibles abusos contra ciertos núcleos de la población de Xinjiang.
El secretario de Comercio, Wilbur Ross, justificó el nuevo listado de empresas proscritas al lamentar la "intolerable y brutal supresión de las minorías étnicas dentro de China".
El Gobierno chino reaccionó ante lo que interpretan con una injerencia en sus asuntos internos: "Son acusaciones infundadas y sin sentido. Sólo exponen los malvados motivos de USA para frustrar el desarrollo de China", dijo el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China.
A partir de ahora, las empresas en la lista no podrá adquirir los microprocesadores de las estadounidenses Intel o AMD. Y sin esos chips, los equipos informáticos y servidores chinos dejarán de ser una amenaza para USA en un asunto tan crítico y sensible como la inteligencia artificial... a menos que China pueda rápidamente desarrollar sus propios chips de alta potencia, en lo que trabaja Huawei.