Acompañada por videos, testimonios y explicaciones detalladas, los medios internacionales explicaron que contienen los documentos confidenciales que pasan de mano en mano entre los funcionarios del régimen e intentan ser guardados en secreto claro para no revelar las formas de represión y como hizo Xi para en poco tiempo encerrar a casi un millón de personas en centros de detención, al estilo campos de concentración del siglo XX.
Uno de los puntapié para la investigación, según asegura el diario El País fue un telegrama obtenido por la asociación de periodistas que data del año 2017 y es firmado por el encargado de seguridad del país en ese entonces y uno de los considerados líderes del partido en la región, Zhu Hailun. El mismo hablaba nada más y nada menos que de "gestionar estos centros que denominan de "educación ideológica" y "entrenamiento", explica el periódico español. Esto por supuesto no suena tan extraño al recordar que uno de los objetivos de gobierno par China es el crecimiento e influencia internacional del país y la "seguridad nacional" que Xi tanto menciona.
Tanto lo que sucede a los musulmanes como la presión en Hong Kong, son signos claros de que el presidente chino tiene claro su plan y no hay nada ni nadie que lo pueda hacer desviar. Claro que cuando explotaron las protestas en Hong Kong no fue tan fácil ingresar y reprimir militarmente en el territorio porque otro de sus objetivos es recomponer y cuidar la imagen internacional de China y su posición en el escenario diplomático internacional. Aunque la publicación de estos documentos no es de gran ayuda.
Volviendo un poco sobre Hong Kong, recordemos que las elecciones que tuvieron lugar el pasado domingo 24/11 no fueron de gran ayuda para Beijing ya que con participación en números récord los ciudadanos rechazaron a los candidatos enviados y controlados por China para darle su voto de confianza a quienes prometen democracia y autonomía del régimen para el futuro. Luego de los resultados todo el mundo espera expectante ante la reacción de Xi, ya que muchos ya especulan con una intervención militar porque una amenaza verbal no es suficiente para Xi.
Al mismo tiempo, si bien lo que reflejan los documentos son datos reveladores sobre el manejo del régimen, Xi se vio obligado a hablar de la existencia de estos campos el año pasado cuando fue presionado por las potencias de Occidente. Al estilo Trump, el presidente de China explicó que las formas de control existen pero es una forma de "lucha contra la violencia, el terrorismo y el separatismo”, dijo el mandatario sin reconocer sus ideas racistas y objetivos aún más extremistas.