Si bien la autoridad hongkonesa que responde a China, Carrie Lam, supo controlar la crisis del Coronavirus, contener el contagio y en consecuencia acallar las manifestaciones, no parece haber sido suficientes ya que una vez pasada la catástrofe es posible que la población vuelva n masa a las calles. "La preservación del régimen es de suma importancia todo el tiempo, y las autoridades están dispuestas a pagar el precio, en términos de conflicto, daños a la estabilidad de Hong Kong, su imagen internacional, su progreso", explicó a Bloomberg, Joseph Cheng: activista por la democracia y profesor de ciencias políticas.
Es así que ahora la pandemia es la principal excusa para arrestar disidentes en Hong Kong y volver a establecer ese control que se perdió durante los últimos meses. Según reflejan los datos publicados por los medios occidentales, más de 7,000 personas, la mayoría de los jóvenes, han sido arrestados desde que comenzaron las primeras protestas en junio de 2019.
A esto también se le suma la presión internacional que ya existía sobre China en cuanto a las manifestaciones en Hong Kong de 2019 teniendo en cuenta que los países que defienden la libertad de expresión y la democracia como puede ser Estados Unidos y Europa, fueron grandes críticos de la situación. Aunque ahora China tiene otra presión global sobre sus hombros: haber sido el país donde se originó el Coronavirus que infectó a casi todos los países en menos de 3 meses. Por supuesto que las principales acusaciones, tal como fue el año pasado, están a cargo del presidente norteamericano, Donald Trump.