De Texas a Carolina del Sur
Eso incluye la sorprendente victoria de James Talarico en el Senado de Texas, donde ningún demócrata había ganado un cargo estatal en más de 30 años; y la inesperada victoria de Annie Andrews sobre la senadora Darline Graham en Carolina del Sur.
Trump había brindado su apoyo incondicional a ambos candidatos perdedores.
En Michigan, el progresista Abdul El-Sayed —uno de los candidatos de izquierda que triunfaron en las primarias demócratas— superó al republicano Mike Rogers.
Incluso la senadora republicana Susan Collins, de Maine, una veterana de elecciones difíciles, perdió ante el demócrata Troy Jackson.
Los resultados evidenciaron un desmoronamiento fundamental de la coalición que llevó a Trump de regreso a la Casa Blanca hace dos años, con jóvenes y latinos alejándose de los republicanos, según la encuesta de AP.
Solo alrededor de 1/3 de los votantes hispanos afirmó haber apoyado al republicano en las elecciones locales para la Cámara de Representantes de USA.
Trump aceptó la derrota
La victoria de Keisha Lance Bottoms tiene un enorme peso simbólico: ocurrió en Georgia, uno de los estados del sur marcados por la segregación racial y las luchas por los derechos civiles. Además, los demócratas recuperaron la Gobernación después de más de 2 décadas de control republicano.
La exalcaldesa de Atlanta consiguió una victoria histórica frente a un candidato que invirtió más de US$ 200 millones de su fortuna personal en la campaña. Un resultado que también representa un importante revés electoral para los republicanos.
Kansas eligió a su primer senador demócrata desde la Gran Depresión, hace casi un siglo.
En Carolina del Sur, un estado que Trump ganó por casi 18 puntos en 2024, los demócratas rechazaron a su candidato al Senado elegido a dedo.
Y en Texas, el estado republicano más grande, los demócratas pusieron fin a una racha de derrotas que duraba décadas de forma contundente, ganando un escaño en el Senado y destituyendo al gobernador Greg Abbott, que llevaba 3 mandatos en el cargo.
Una vez que asuman sus cargos en enero, se espera que los demócratas utilicen su poder para investigar a la Administración Trump, su familia y sus aliados, y exigir concesiones en materia de legislación importante.
El Senado, controlado por los demócratas, puede bloquear a los candidatos de Trump, incluidos los jueces de la Corte Suprema de Estados Unidos, en caso de que se produzca una vacante.
"Se está produciendo una reestructuración generacional del Senado que va a cambiar Estados Unidos", declaró Chuck Schumer, líder de la minoría demócrata en el Senado.
"Los estadounidenses votaron por el cambio, y ahora los demócratas deben cumplirlo", agregó.
Trump, a quien la Constitución estadounidense le prohíbe presentarse a un tercer mandato, ha ejercido un control férreo sobre su partido durante la mayor parte de la última década.
Sin embargo, el nuevo equilibrio de poder en Washington DC podría acelerar su declive político, a medida que la atención se centra en la carrera presidencial de 2028 y los posibles sucesores comienzan a competir por la influencia política en un mundo post-Trump.
A pesar de la preocupación de los demócratas de que Trump pudiera intentar anular los resultados electorales, como hizo en 2020, el Presidente aceptó el resultado y felicitó a los demócratas en una entrevista con Fox News. También afirmó que colaboraría con ellos en temas como la inmigración, aunque amenazó con vetar cualquier proyecto de ley "descabellado" que aprobaran.