La prestigiosa agencia de noticias estadounidense, The New York Times, reveló que a finales de 2025, cuando Vladimir Putin reunió a sus líderes militares para una sesión informativa, fijó un objetivo para 2026: “el colapso de la OTAN y la UE desde dentro”.
De acuerdo con The New York Times, citando a funcionarios de ambos países familiarizados con la reunión, Moldavia ocupa un lugar clave en el plan orquestado por Putin para hacer crujir desde adentro a Europa.
Según funcionarios de inteligencia occidentales, someter a Ucrania es la principal prioridad de Moscú, pero a ello le sigue establecer el control sobre Moldavia. Mientras tanto, Putin criticó públicamente a los líderes europeos —en una reunión prolongada del Consejo del Ministerio de Defensa— por “aumentar el nivel de histeria” en torno a la amenaza de un ataque ruso, exponiendo los niveles de conspiranoia que abundan en el Viejo Continente. “Lo he dicho repetidamente: esto es una mentira, un disparate, un completo disparate sobre una supuesta amenaza rusa a los países europeos”, afirmó.
Pero, según fuentes del New York Times, Moldavia podría convertirse en un trampolín ideal para que Rusia intensifique su agresión contra Ucrania y Occidente y, de hecho, Putin pretende apoderarse completamente del sur de Ucrania para crear un corredor terrestre que conecte Rusia con Moldavia.
Las fuentes dijeron que, bajo este propósito, Rusia intentó interferir en las elecciones parlamentarias en Moldavia del 28 de septiembre de 2025 mediante ciberataques, noticias falsas, compra de votos y campañas electorales. Incluso, según comentaron, sacerdotes moldavos fueron reclutados para la campaña prorrusa.
Los sacerdotes viajaron a Rusia, donde recibieron tarjetas de débito del Promsvyazbank. Al regresar a Moldavia, se les pagó 1.000 dólares para persuadir a los feligreses de que rechazaran el referéndum sobre la adhesión de Moldavia a la Unión Europea y se opusieran a las políticas prooccidentales.
En el verano de 2025, Rusia organizó un campamento de entrenamiento en Serbia, donde los reclutados (en su mayoría ciudadanos moldavos) aprendieron a manejar fusiles, romper cordones policiales e incendiar edificios. Todos ellos recibieron 400 dólares por participar en el curso, que duró entre tres y cuatro días. Los instructores eran oficiales vinculados a la inteligencia militar rusa (GRU), y su propósito era entrenar a un grupo de combatientes para interferir en elecciones, según fuentes de inteligencia occidentales.
Del mismo modo, el Kremlin organizó un campamento similar en Bosnia y cerca de Moscú. Según la fiscalía moldava, a sus participantes (más de 100 jóvenes moldavos) se les enseñó a preparar y usar artefactos incendiarios y explosivos improvisados, así como a manejar drones “con accesorios especiales para explosivos o incendios provocados”.
Stanislav Secrieru, asesor del presidente de Moldavia en materia de seguridad nacional y defensa, afirmó que Rusia pretende utilizar Moldavia “como plataforma para acciones hostiles contra Ucrania, así como contra la Unión Europea, su principal donante financiero y de defensa”. “Por eso, en los últimos años, Rusia ha destinado recursos sin precedentes a estos objetivos”, añadió.
Más noticias en Urgente24:
Se fue mal de River y está a un paso de Racing: "No me gusta cómo me voy"
Conmoción por lo que se escuchó al aire de Otro Día Perdido: "Tengo cáncer"
Bronca total con TN en el velorio de Jorge Messi: "No somos bien recibidos acá"
Conmoción por lo que revelaron de Messi tras la muerte de su papá: "Decidido"
Impacto total por lo que salió a la luz del casamiento de Tini Stoessel: "No los invitó"