La operación se ejecutó durante el segundo mandato de Ronald Reagan
Llevar al objetivo hasta aguas internacionales
Esta primera operación especial realizada por el gobierno de los Estados Unidos más allá de la jurisdicción de las naciones consistía en engañar al ciudadano libanés miembro del grupo chií Amal.
Una vez que la justicia estadounidense logró ubicarlo, comenzaron las actividades para arrestarlo sin violar la soberanía territorial de otro país.
Un informante de la DEA atrajo a Yunis a Chipre con la falsa promesa de hacer un lucrativo negocio de tráfico de drogas ya que el terrorista estaba pasando por una mala situación económica y no podía sostener a su mujer y sus 2 hijos.
La emboscada consistió en decirle al objetivo que debían trasladarse hasta el yate de un narco que estaba anclado lejos de las costas chipriotas. La nave alquilada por la CIA, la DEA y el FBI tenía unos 25 metros de eslora y, supuestamente, llevaba a bordo a un magnate vinculado al tráfico de estupefacientes. La emboscada consistió en decirle al objetivo que debían trasladarse hasta el yate de un narco que estaba anclado lejos de las costas chipriotas. La nave alquilada por la CIA, la DEA y el FBI tenía unos 25 metros de eslora y, supuestamente, llevaba a bordo a un magnate vinculado al tráfico de estupefacientes.
Barco militar en el que trasladaron inicialmente a Yunis
El engaño, paso a paso
Simulaban los ocupantes del yate llevar allí una vida de lujos y fiestas. Desde la cubierta, 2 mujeres en pantalones cortos y tops le hicieron señas para que subiera a bordo. Ellas eran agentes encubiertos del FBI.
Tan pronto como Yunis abordó el barco, agentes del Equipo de Rescate de Rehenes del FBI lo inmovilizó y lo arrestó. Tras su captura, fue transferido a un buque de la Armada de EE. UU. (USS Butte) donde se le tomaron declaraciones antes de volar directamente a Washington D.C.. Tan pronto como Yunis abordó el barco, agentes del Equipo de Rescate de Rehenes del FBI lo inmovilizó y lo arrestó. Tras su captura, fue transferido a un buque de la Armada de EE. UU. (USS Butte) donde se le tomaron declaraciones antes de volar directamente a Washington D.C..
Fue juzgado en suelo norteamericano y sentenciado a 30 años de prisión.
El caso sentó un importante precedente legal ya que validó el uso para arrestar a terroristas en el extranjero si hubiera ciudadanos estadounidenses involucrados.
"Operación Vara de Oro" envió un mensaje a los terroristas: iban a ser perseguidos en el futuro sin importar dónde intentaran esconderse.