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No hay orquesta para el hombre de la música maravillosa

Los peronistas dicen que todo 01/07 se recuerda "el día en que murió la voz que no deja de nacer". Otros afirman que Juan Perón ya pasó de moda. Días atrás el periodista-historiador Juan Yofre dijo en TV que este gobierno (el Frente de Todos, que integra el Partido Justicialista), "se caga en Perón".

A Juan Domingo Perón lo mataron aquel 01/07/1974. El final no fue sólo a causa del frío durante el viaje a Paraguay y las conmociones que derivaron del asesinato de José Ignacio Rucci, el regreso de los terroristas que habían sido sus aliados pero ahora eran sus enemigos, la ira que inició el contraataque en forma de Triple A (Alianza Anticomunista Argentina) y el horizonte del desencuentro entre argentinos. A Perón lo asesinaron algunos argentinos que vivían en la Grieta que él ayudó a crear y que, luego, nunca pudo cerrar.

Nacido a fines del siglo 19, ¿Perón quería una vejez reivindicatoria y tranquila ingresando al final del siglo 20 o le fascinaba el terremoto que coprotagonizó y padeció en aquel 1974? Sus médicos le informaron que él padecía de una cardiopatía isquémica crónica. Cabe preguntarse, entonces: ¿él realmente apostó por el éxito de Héctor J. Cámpora y Vicente Solano Lima o siempre quiso hacerse cargo de todo porque no confiaba en nadie, al punto de ubicar a María Estela Martínez, su mujer, en el binomio presidencial de 1973?

¿Hubo un antes y un después en el diseño del presente y futuro? ¿Fue la masacre de Ezeiza que impidió palpar la gloria en su regreso y emocionarse en paz? ¿Fue la certeza de que la paz era imposible?

¿Cómo fue la escena de junio, cuando los médicos le sugirieron o que tomara licencia o que se apartara para atender su salud que se deterioraba? ¿Alguien podria hablarle con autoridad a Perón o todos eran ilustres genuflexos? ¿A quién escuchaba Perón?

Si Perón decidió "morir con las botas puestas" ¿cómo fue que no aceleró la Ley de Acefalía para permitirle a Ricardo Balbín asumir como su sucesor? ¿La imprevisibilidad gobernó su final? ¿La emergencia lo arrastró a la irresponsabilidad?

Dejar a María Estela en manos de José López Rega ¿no era someterla a una incertidumbre similar a la de Cámpora?

El final

En 1973 Perón había regresado al lugar del cual nunca se había ido. Su guarida, su ethos, su trinchera; el terruño que eligiera para sembrar y para sembrarse. Lo sabía y por eso regresaba haciéndose espacio donde reposar ese músculo cardíaco afectado; más afectado aún a cada retorno.

Pero lo esperaba el infierno, que era previsible, aún desde Madrid.

¿Todo fue por la hombría de demostrar que le daba el cuero? ¿Creyó realmente que que tenía un revestimiento interno como una cota de malla y un yelmo debajo de la piel rugosa? ¿No sabía que esaba perforada por todos los vientos de los 78 inviernos que cargaba en el lomo?

Es difícil imaginar qué se sentía siendo Perón. Sin embargo, la elección de María Estela como compañera de binomio también transmite la idea de una profunda soledad.

¿Será que el poder es proporcional a la desconfianza?

Pero él era el líder amado hasta el llanto. Es cierto. Pero también era el líder odiado hasta la sangre. El líder signado por la pérdida y la tragedia. Cuando se desatan las sogas de los vientos es difícil controlar las tempestades.

Perón no era el caballero típico que volvía de la guerra, sino el adalid de lengua filosa que la desata a cada palabra. 

Así llegó hasta aquella 3ra. vez, pero Gaspar Campos no era Puerta de Hierro. Ni hablar la Quinta de Olivos. Le pasó como al amante que se fue por preservar su vida y de regreso advirtió que la había perdido.

Su mujer, su hembra –no María Estela-, la Argentina, llevaba un atavío dividido; chorreaba sangre adjudicada a la lucha por la ideología y hedía el pus de la traición en cada órgano partidario y sindical casi apolítico.
 
La división lo mató, no fue su corazón deshilachado pendiente del hilo del grosor del suspiro del pueblo.

El engaño y la soledad lo mataron.

Lo mató el héroe que llevaba dentro; apoderándose de su nombre, de su estirpe, de su memoria combativa.

Lo mató el estereotipo; esa pulsión antihumana que provoca la libido al triunfo, siempre; siempre al éxito; siempre a la gloria.

Lo mataron los laureles que había sabido conseguir…

La mortaja que lo cubrió transpiraba las últimas palabras que dijo en el balcón ante la Pplaza desbordada: 

“Les agradezco profundamente el que se hayan llegado hasta esta histórica Plaza de Mayo. Yo llevo en mis oídos la más maravillosa música que para mí es la palabra del pueblo argentino”.

¿Y ahora qué pasa? Vladímir Putin, que no es comunista, guarda respeto por Vladímir Lenin y hasta repuso las estatuas de Josef Stalin.

Xi Jinping no profana la memoria de Mao Zedong pese a que persiguió a su padre, Xi Zhongxun.

En USA, no todos los ex Presidente provocan el mito de John F. Kennedy pero hasta Richard Nixon recibió honores y reivindicación. Peron no. Permanece encerrado en San Vicente, con su cuerpo mutilado parcialmente.

Su memoria no es reivindicada por la mayoría de los líderes que gobiernan el país utilizando el Partido Justicialista, una porción del Movimiento Peronista que él creó.

Los supuestos herederos de Perón lo matan cada día un poco más.

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