Hay, además, otro factor: aparte de caer la demanda, también hubo menor oferta de hacienda y una mayor participación de las exportaciones. En el primer semestre, según CICCRA, la producción cayó 6,2% mientras las exportaciones aumentaron 10,2%.
Por eso, reducir todo a "la gente ahora prefiere pollo" es quedarse con la parte más cómoda. La gente no cambió el menú porque pinta; la billetera se lo manda.
Diego Brancatelli cruzó al carnicero libertario y le tiró los números encima
El cruce en C5N arrancó cuando el carnicero sostuvo que la carne vacuna “no está cara” y que simplemente “la gente cambió la modalidad”. Según su explicación, hay consumidores que comenzaron a cuidarse y a elegir otros productos.
Incluso dio una explicación bastante particular: “Hoy las mujeres acá no me compran carne, acá son puros hombres los que vienen los fines de semana a comprar asado”. Y remató con que las mujeres compran suprema o pollo. Una teoría sociológica de mostrador que, por supuesto, merece bastante menos entusiasmo que los datos duros.
Brancatelli fue directamente al bolsillo: “Es muy difícil conseguir un punto intermedio porque nosotros nos basamos en números”, planteó, antes de señalar que el consumo de carne vacuna está en su peor nivel en décadas. Para el periodista, no se trata simplemente de que alguien haya descubierto las bondades culinarias de la bondiola: “todos quisieran comer carne vacuna”, pero una familia no puede afrontar el costo de un asado cuando el pollo o el cerdo permiten resolver la comida por mucho menos.
El momento más gráfico llegó cuando el carnicero aceptó parcialmente el dato: “Si vos querés que yo te diga que bajó el de carne vacuna, bajó”. El problema fue la explicación. Para él, que suba el consumo de pollo y cerdo no necesariamente significa crisis. Para Brancatelli, justamente ahí está la crisis.
La discusión, además, tiene un antecedente bastante particular. Marcelo Capobianco, identificado en distintas coberturas como el carnicero de Florida que había mostrado precios en dólares, se volvió conocido en 2023 cuando puso en su pizarra un asado a US$5 como gesto vinculado al debate sobre la dolarización. La decisión fue cubierta entonces por La Nación, Clarín y otros medios.
Ese antecedente explica parte de la reacción posterior en redes, donde algunos usuarios recuperaron aquellas imágenes para cuestionar la explicación actual del comerciante. Otros, en cambio, respaldaron su postura y consideraron que Brancatelli intentaba convertir el cambio de consumo en una prueba automática de crisis.
Entre los comentarios publicados aparecieron lecturas bien distintas: “¿No será que nos reventaron el sueldo?”, escribió un usuario; otro sostuvo que el carnicero había “dejado atragantado” a Brancatelli; mientras que otros apuntaron precisamente a la contradicción entre hablar de nuevos hábitos y recordar aquella experiencia de precios expresados en dólares.
Y probablemente ahí esté lo más interesante del cruce. No hace falta elegir entre una explicación y otra como si esto fuera un partido de fútbol. Los hábitos pueden cambiar y, al mismo tiempo, cambiar porque cambió el bolsillo. Los 46 kilos anuales de consumo de carne vacuna no son una opinión de Brancatelli ni del carnicero: son un dato.
El resto —si la familia compra pollo porque lo prefiere o porque el asado se convirtió en un lujo— es justamente la discusión que queda abierta. Y en Argentina, donde hasta la carne terminó convirtiéndose en tema de debate político, parece que hasta el mostrador de la carnicería tiene ahora su propia grieta.
----------------------------------
Más contenido en Urgente24
Mafia de oficiales robaba a la Armada Argentina: Denuncia en Comodoro PY
La decisión bomba de Atlético de Madrid con Julián Álvarez: "Es real"
Ponzio dio el OK y River compra a un jugador de Atlético Mineiro
Después de River, Coudet confirmó su decisión tras la última oferta de Racing
Ponzio lo sabe: Di Carlo dio un giro y eligió al técnico de River para 2027