La segunda vía por la que causaría inflamación es la alteración de la microbiota intestinal. "Las bacterias producen más gases intestinales de lo normal (sulfuro y metano) que se acumulan en el abdomen distendido".
Disminuir el sodio
Para la investigación, los autores estadounidenses volvieron a analizar los datos de un gran ensayo clínico reconocido globalmente, el Estudio de enfoques dietéticos para detener la hipertensión-sodio (DASH-Sodio) realizado entre 1998 y 1999.
La revisión de los datos demostró que el alto consumo de sodio aumentó la distensión abdominal entre los participantes.
Los investigadores también observaron que la dieta DASH alta en fibra potenció el malestar, en comparación a los efectos provocados por una dieta baja en fibra del grupo control.
Como explicó la directora de la investigación publicada en American Journal of Gastroenterology, Noel Mueller:
La distensión abdominal […] se puede exacerbar en algunas personas con una dieta alta en fibra. Nuestros resultados sugieren que podrían reducir este problema, sin comprometer la ingesta necesaria de fibra saludable, si disminuyen el consumo de sodio La distensión abdominal […] se puede exacerbar en algunas personas con una dieta alta en fibra. Nuestros resultados sugieren que podrían reducir este problema, sin comprometer la ingesta necesaria de fibra saludable, si disminuyen el consumo de sodio
Más soluciones para la distensión abdominal
El famoso estudio también probó la dieta DASH, que consiste en alimentos ricos en fibra, bajos en grasa y elevados en frutas, nueces y verduras. Los datos resultantes se compararon con participantes que casi no consumían fibra.
Antes del ensayo, más del 36% de los participantes estadounidenses reportaron hinchazón. Los investigadores descubrieron que la dieta DASH alta en fibra aumentaba el malestar en aproximadamente un 41%, en comparación con la dieta de control baja en fibra.
Sin embargo, también se halló que el sodio era un importante factor de riesgo. De hecho, cuando combinaron los datos del DASH y las dietas de control comparando el consumo de sodio, vieron que el contenido más alto de sal aumentaba las probabilidades de inflamación en un 27%.
De cara a encontrar nuevas soluciones para los pacientes, el equipo de investigación está estudiando ahora cómo la distensión abdominal se ve afectada por los macronutrientes de los alimentos (proteínas, carbohidratos y grasa).
Finalmente, se sabe que estos hábitos incrementan la inflamación:
- Comer chicle
- No consumir alimentos frescos
- Comer verduras muy cocidas y con sal añadida
- El exceso de fast food, snacks y gaseosas
- La alimentación basada en ultraprocesados, conservas, congelados y embutidos
Las recomendaciones de la OMS para un adulto son: consumir menos de 5 gramos (un poco menos que una cuchara de té) de sal al día.
*Fuente: Alimente, El Confidencial