La intervención, sin embargo, no se limitó a defender la continuidad del delantero. Gil Marín también contestó de manera directa a Laporta, quien días antes había confirmado una propuesta cercana a los 100 millones de euros y advertido que la oferta azulgrana no permanecería abierta indefinidamente.
Recientemente escuché unas palabras del presidente en las que decía que la oferta que había hecho al Atlético de Madrid no era infinita. La única respuesta posible es que nuestra respuesta sí es infinita: no queremos transferirlo. No aceptamos la oferta de 100 millones de euros ni aceptaremos una por 150 ni una de 200 Recientemente escuché unas palabras del presidente en las que decía que la oferta que había hecho al Atlético de Madrid no era infinita. La única respuesta posible es que nuestra respuesta sí es infinita: no queremos transferirlo. No aceptamos la oferta de 100 millones de euros ni aceptaremos una por 150 ni una de 200
La frase buscó mostrar una posición institucional inamovible y quitarle al Barcelona cualquier expectativa de negociación después del Mundial. Pero el momento elegido para publicarla, apenas dos días antes de que Julián dispute con Argentina la final ante España, terminó agravando un conflicto que el futbolista había intentado mantener fuera de la concentración.
La medida extrema que analiza el entorno de Julián Álvarez
La publicación no cayó como una simple defensa institucional dentro del círculo cercano de la araña. Según informó ESPN Argentina, sus allegados creen que el Atlético actuó con mala intención al difundir el mensaje cuando faltaban apenas dos días para la final del Mundial y consideran que el club eligió deliberadamente el peor momento para elevar la tensión.
El delantero, por ahora, intenta mantenerse al margen del ruido y concentrarse exclusivamente en el partido ante España. Sin embargo, desde su entorno aseguran que la relación con la dirigencia rojiblanca quedó incluso más deteriorada que antes y ya la describen como prácticamente irreconciliable después de la intervención pública de Gil Marín.
En ese escenario comenzó a evaluarse una medida de presión mucho más agresiva: que Julián no se presente a los entrenamientos del Atlético una vez terminada su participación con la Selección Argentina y mantenga esa postura hasta que el club acepte negociar su salida. No existe todavía una decisión definitiva del futbolista, pero la posibilidad refleja hasta qué punto se endureció el conflicto.
Julián Álvarez se entrena con la Selección Argentina mientras su entorno intenta mantenerlo al margen del conflicto con el Atlético.
FOTO: AFP
La maniobra supondría un quiebre de enorme magnitud. Además de exponer al delantero a posibles sanciones internas, convertiría una disputa que hasta ahora se desarrolló entre declaraciones, ofertas y negociaciones privadas en un enfrentamiento abierto. Para el entorno de Julián, sin embargo, la aparición de Gil Marín a las puertas de la final fue interpretada como una falta de respeto que exige una respuesta igualmente contundente.
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