De entrada parecía que el equipo de Carlos Tevez se llevaba puesto a su máximo rival. Con un Alex Luna intratable, pisó varias veces el área de Gabriel Arias y acorraló a la Academia en los primeros minutos. Pero quedó sólo en intenciones. Se desinfló muy pronto. Un cabezazo desviado del propio Luna y un buscapié de Gabriel Ávalos que nadie conectó, fueron las únicas acciones de peligro.
La Academia, por su parte, supo que el punto débil del Rey de Copas estaba en la banda derecha. Así fue cómo Maximiliano Salas encontró el espacio para filtrarse y rematar, pero Rodrigo Rey le tapó el disparo. Minutos después, el arquero del Rojo volvió a lucirse saliendo a cortar cuando quedaban dos hombres de Racing mano a mano. Con sabor a poco y mucho vértigo, el primer tiempo terminó sin goles.
En el complemento, el equipo de Tevez se quedó y dejó jugar a los de Gustavo Costas, que con mucha paciencia lograron manejar la pelota. De esa manera, el partido se desniveló a los 18 minutos, cuando Bruno Zuculini le metió una habilitación notable a Adrián “Maravilla” Martínez (sí, el mismo que estuvo cerca de venir al Rojo en el último mercado de pases), quien eludió a Rey y marcó el 1-0. El juez de línea cobró offside, pero el VAR convalidó el gol."
A partir de ahí, Independiente fue pura impotencia. No tuvo fútbol ni ideas para inquietar a Arias, más que los pelotazos a un Gabriel Ávalos muy aislado que jugaba a espaldas del arco. Para colmo, los cambios restaron más de lo que sumaron. Santiago Toloza, Ignacio Maestro Puch y Matías Giménez no cambiaron la ecuación en ataque. A partir de ahí, Independiente fue pura impotencia. No tuvo fútbol ni ideas para inquietar a Arias, más que los pelotazos a un Gabriel Ávalos muy aislado que jugaba a espaldas del arco. Para colmo, los cambios restaron más de lo que sumaron. Santiago Toloza, Ignacio Maestro Puch y Matías Giménez no cambiaron la ecuación en ataque.
El festejo
Agustín Iuele en Racing del Alma (muy agrandados los de 'la Academia'):
"Independiente ve a Racing y llora, así de simple. Aunque le cueste aceptarlo y no quieran asumirlo. Y ese es el principal problema de los vecinos que no aceptan su realidad. No entienden que el ángel de la guarda que los cubrió durante 30 años ya no está. Que la historia se dio vuelta y que en los últimos años está volviendo todo a la normalidad. Las cosas como son. Aunque duela y haya que aceptar el trago amargo, hoy la diferencia es abismal. Ya no sólo les sacamos diferencia en la gente, en el apoyo y en el aliento, ahora también dentro del campo de juego. Independiente con Racing no quiere saber nada, así de simple...
Cada vez que arranca un nuevo año y sale el fixture, los vecinos se agarran la cabeza. Se fijan la fecha en la que la van a pasar mal y cancelan todos los planes. No lo disfrutan. Aunque digan cualquier cosa para no mostrar esta debilidad, la verdad es que el Clásico de Avellaneda pasó a ser un sufrimiento para ellos. Un verdadero dolor de cabeza. Saben que enfrente tienen a un equipo superior y que no es una cuestión momentánea. Incluso pueden ganar algún partido de vez en cuando, pero por una simple casualidad, como pasó hace un par de meses.
Pero ahí va Racing, sin despeinarse, mientras Independiente se amarga. Un estadio que se queda en silencio viendo como Maravilla Martínez hace lo suyo. Como Rodrigo Rey se queda sentado en el piso y ni el VAR los salva de un gol que ni debió ser revisado. 1 vez, 2 veces o 3... Que se yo, ya perdí la cuenta. Porque ya son 3 partidos seguidos en esa cancha donde no pueden festejar. 2 triunfos y 1 victoria para la Academia. Ni hablar que de los últimos 9 clásicos le ganamos 6 veces. Una sana costumbre, una rutina... (...)".
Lo más importante:
Racing le ganó a un Independiente que no le pateó al arcó en todo el partido. Un equipo que se siente inferior en la previa y durante el partido, y que sufre cada vez que le toca enfrentar a la Acadé. El equipo de Costas ni se tuvo que esforzar para ganar, lo hizo casi sin traspirar porque hoy hay un abismo entre una vereda y la otra. Y no fue goleada porque no quiso. Uno lo disfruta, el otro lo padece. Independiente ve a Racing y llora, y la diferencia entre un club y otro cada vez es más grande... Racing le ganó a un Independiente que no le pateó al arcó en todo el partido. Un equipo que se siente inferior en la previa y durante el partido, y que sufre cada vez que le toca enfrentar a la Acadé. El equipo de Costas ni se tuvo que esforzar para ganar, lo hizo casi sin traspirar porque hoy hay un abismo entre una vereda y la otra. Y no fue goleada porque no quiso. Uno lo disfruta, el otro lo padece. Independiente ve a Racing y llora, y la diferencia entre un club y otro cada vez es más grande...