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Conmebol multó a Tigre por la bandera de Malvinas en la Copa Sudamericana

El Matador deberá pagar 15.000 dólares y puede apelar. El mismo gesto de la Selección durante el Mundial todavía espera el fallo de la FIFA.

El festejo más recordado de Tigre en la actual Copa Sudamericana terminó convertido en un expediente disciplinario. Conmebol sancionó al club de Victoria después de que sus jugadores desplegaran sobre el césped del Gran Parque Central una bandera con la frase “Las Malvinas son argentinas”, la misma que había exhibido la Selección durante el Mundial 2026.

La escena ocurrió el 21 de julio, apenas dos días después de la derrota argentina frente a España en la final. Antes del encuentro, Nacional utilizó los altavoces del estadio para reproducir “Superestrella”, la canción de Aitana que acompañó los festejos del campeón, como provocación hacia los visitantes. La respuesta llegó dentro del campo: Tigre ganó 3-0 con goles de Jalil Elías, Ignacio Russo y Elías Cabrera y, al terminar, celebró frente a sus hinchas con la pancarta y el cántico “el que no salta es un inglés”.

Casi un mes después, el periodista partidario Luciano García informó que la Confederación le impuso al Matador una multa de 15.000 dólares, aunque la institución conserva la posibilidad de presentar un recurso. La rapidez de Alejandro Domínguez contrasta con el silencio de Gianni Infantino: FIFA abrió el 29 de julio un procedimiento contra la AFA por aquella celebración de la Selección ante Inglaterra, pero todavía no comunicó su decisión.

Una bandera castigada y un micro baleado: la bronca de los hinchas de Tigre

Felipe Zenobio, Ignacio Russo, Jalil Elías y Nahuel Banegas fueron algunos de los futbolistas que levantaron la bandera frente a la tribuna visitante. Otros compañeros se sumaron mientras los seguidores llegados desde Victoria cantaban el famoso cantico contra los ingleses. El plantel sostuvo la pancarta sobre el campo, posó para las cámaras y reprodujo con orgullo la celebración que Argentina había protagonizado seis días antes tras eliminar a Inglaterra del Mundial.

Esa imagen originó el expediente que ahora representa una dura sanción económica para el club. La normativa de Conmebol prohíbe utilizar gestos, palabras u objetos para transmitir mensajes políticos o ideológicos durante las actividades relacionadas con sus partidos, incluso después del pitazo final. Para numerosos hinchas, sin embargo, el castigo resulta difícil de aceptar por lo ocurrido poco después en las calles de Montevideo.

Los micros que trasladaban a los simpatizantes hacia Colonia circulaban por la zona de la ruta 1 y Camino Cibils cuando al menos una unidad fue atacada a balazos. Los primeros reportes indicaron que los disparos se realizaron desde una motocicleta y varios proyectiles atravesaron las ventanillas. Juan, un socio de 57 años que viajaba junto con su hija, le pidió que se arrojara al piso y se colocó encima de ella para protegerla. Uno de los impactos lo alcanzó en un brazo y otro le fracturó el dedo pulgar de la mano izquierda.

El hombre fue atendido en el Hospital del Cerro y recibió el alta tras comprobarse que estaba fuera de peligro. Luego permaneció en el hotel de la delegación y regresó a Buenos Aires al día siguiente. La Policía uruguaya y la Fiscalía abrieron una investigación, pero hasta el momento no se informaron detenciones ni una sanción de Conmebol vinculada con el ataque.

No se comprobó que los agresores pertenecieran a Nacional y la dirigencia del club uruguayo se comunicó con Tigre para ofrecer colaboración. Además, la balacera ocurrió fuera del estadio y está bajo investigación de la Justicia uruguaya, por lo que ambos episodios tienen responsabilidades y jurisdicciones diferentes. La distinción no eliminó la bronca en Victoria: una bandera ya recibió castigo, mientras una agresión que pudo terminar en tragedia todavía continúa sin responsables.

Domínguez sanciona abajo mientras Infantino demora arriba

La misma frase ya produjo dos respuestas diferentes. Conmebol cerró el caso de Tigre con una multa de 15.000 dólares, mientras FIFA mantiene abierto el expediente contra la AFA por la bandera que los jugadores argentinos mostraron después de eliminar a Inglaterra. El organismo mundial inició el procedimiento el 29 de julio por utilizar un acontecimiento deportivo para realizar una manifestación no deportiva, pero todavía no comunicó ninguna sanción.

El contraste coloca en escena a tres dirigentes que construyeron una alianza muy estrecha. Alejandro Domínguez consiguió que Conmebol respaldara de manera unánime una eventual reelección de Gianni Infantino para el período 2027-2031 y llegó a entregarle la cinta de capitán durante el último congreso de la entidad sudamericana. Claudio “Chiqui” Tapia forma parte de ese mismo bloque político y, desde octubre de 2025, preside la Comisión de Reglas de Juego de FIFA por designación directa del dirigente suizo.

La relación sobrevivió incluso a la mayor crisis política reciente de Infantino. FIFA Forward Enterprise pretendía reunir los principales activos comerciales de la organización en una filial valuada en 20.000 millones de dólares y vender hasta el 20% a inversores privados por unos 4.200 millones. UEFA, la Confederación Asiática y Concacaf se rebelaron contra el proyecto, cuestionaron su falta de transparencia y obligaron al presidente a retirarlo en apenas unos días. Conmebol pidió más información y evitó apoyar expresamente la operación, pero tampoco retiró el respaldo electoral que le había concedido meses antes. La AFA, por su parte, no rompió públicamente con el titular de FIFA.

Alejandro Domínguez, Gianni Infantino y Claudio Tapia, tres socios políticos cuya alianza sobrevivió a la crisis provocada por FIFA Forward Enterprise.

En ese escenario, sancionar económicamente a Tigre resulta mucho más sencillo que avanzar contra la asociación campeona del mundo y contra Tapia, uno de los socios regionales de Domínguez e Infantino. No existe evidencia de que esa relación haya frenado el expediente, pero la falta de una resolución alimenta inevitablemente la sospecha de una doble vara. La multa al Matador funciona como una demostración pequeña de autoridad: la regla se aplica sobre un club con menor peso, mientras el caso verdaderamente incómodo continúa esperando en los escritorios de Zúrich.

Ahí aparece la pregunta que FIFA todavía no respondió. Si las dos banderas transmitieron el mismo mensaje y fueron exhibidas por futbolistas después de partidos oficiales, ¿recibirá la AFA un castigo equivalente o su influencia política terminará marcando la diferencia?

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