Flávio Bolsonaro y Lula da Silva en el debate presidencial.
Foto: EFE/ Sebastiao Moreira.
Sus comienzos en la política
A fines de la década de 1960, Lula comenzó a participar activamente en el sindicalismo. La represión sufrida por su hermano Frei Chico, detenido y torturado por la dictadura militar, influyó en su acercamiento a la actividad política. En la región industrial del ABC paulista, Lula se convirtió en uno de los principales dirigentes de los trabajadores metalúrgicos.
A mediados de la década de los '80 ocupó la presidencia del sindicato de los obreros de la metalurgia. Fue uno de los principales organizadores de las mayores huelgas durante la dictadura militar del 64, que pusieron en jaque al régimen y aceleraron su caída.
Candidato a la presidencia de Brasil en varias ocasiones —en 1989, 1994 y 1998—, no fue hasta 2002 cuando logró obtener la victoria. Durante sus primeros ocho años como presidente de Brasil, hizo reformas y radicales cambios que produjeron la transformación social y económica de Brasil, que triplicó su PIB per cápita según el Banco Mundial, al punto de convertir a Brasil en una potencia mundial y en la sexta economía más grande del mundo.
Lula da Silva en 2002, saludando a simpatizantes y agitando la bandera del Partido de los Trabajadores.
Foto: NA.
En las elecciones de 2006 ganó otra vez y obtuvo un segundo mandato como presidente, el cual finalizó el 1 de enero de 2011.Más de una década después, fue nuevamente elegido tras derrotar en las elecciones de 2022 en la segunda vuelta al entonces presidente Jair Bolsonaro.
En las elecciones de 2026, Lula derrotó a Flávio Bolsonaro, hijo de Jair Bolsonaro, convirtiéndose Lula en la primera persona en ser electa cuatro veces para el cargo en la historia de su país.
Lula, entre la prisión y la (doble) viudez
Lula da Silva enfrentó en 2017 dos sucesos que también marcaron su vida, tanto personal como política. Su segunda esposa Marisa Leticia Rocco Casa -con quien tuvo tres hijos y adoptó al que ella traía de su primer matrimonio- murió en febrero de 2017, a los 66 años. Habían estado juntos por 43 años.
Antes, Lula había sufrido otra viudez: su primera mujer, Maria de Lourdes da Silva, con quien se casó en 1969, murió en 1971 a causa de una hepatitis aguda cuando estaba embarazada de siete meses. El bebé tampoco sobrevivió.
Pocos meses después de la muerte de su 2da. esposa, en julio de 2017, un tribunal lo condenó en primera instancia en causas vinculadas a la operación Lava Jato y, en abril de 2018, ingresó en prisión.
Permaneció detenido durante 580 días. La condena le impidió competir en las elecciones presidenciales de ese año, que ganó Jair Bolsonaro. El encarcelamiento alteró de manera drástica sus posibilidades políticas y pareció cerrar el camino de regreso al poder.
Sin embargo, en marzo de 2021, la Corte Suprema anuló sus condenas al considerar que el tribunal que lo había juzgado carecía de jurisdicción y que el juez Sérgio Moro había actuado con parcialidad. Moro, posteriormente, había sido nombrado ministro de Justicia en el gobierno de Bolsonaro, lo que claramente echaba la sombra de una parcialidad sobre su desempeño. La anulación de las condenas despejó el camino para que Lula volviera a competir electoralmente.
Lula volvió a encontrar el amor: Janja, su actual (y 3era.) esposa
Rosângela da Silva, más conocida como Janja Lula da Silva, es una socióloga brasileña, militante histórica del Partido de los Trabajadores (PT) y es la tercera esposa del presidente de Brasil, 21 años más joven que él. Se casaron en mayo de 2022.
La relación sentimental entre ambos comenzó en una etapa especialmente complicada para Lula, cuando había perdido a la mujer con la que compartió más de cuatro décadas de vida y mientras él estaba en la cárcel.
Nacida en 1966 en el estado brasileño de Paraná, Janja se afilió al PT en 1983, cuando tenía apenas 17 años. Su compromiso político, por tanto, no nació de su relación sentimental con Lula, sino que formaba parte de su propia trayectoria mucho antes de convertirse en su pareja.
Ambos se conocían desde hacía tiempo por su vinculación con el partido, pero fue después de la muerte de Marisa Letícia, cuando su cercanía se transformó en romance.
Mientras da Silva estuvo preso, Janja mantuvo el contacto con él y acudió a visitarlo. El romance se hizo público en noviembre de 2019, cuando Lula salió de prisión. En aquella ocasión, el entonces ex presidente presentó a la socióloga ante sus seguidores y habló abiertamente de sus planes de boda, que se concretaría años después.
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