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"I'm back" ("Estoy de vuelta") fue la breve frase enviada por fax a los medios con la que Michael Jordan anunciaba su regreso al básquetbol.
El regreso de Jordan a los Bulls fue un momento emocionante para sus seguidores y también tuvo un gran impacto en la NBA en general. Los ratings televisivos de la liga se dispararon, gracias a la gente que moría de ganas por volver a ver jugar a la leyenda del baloncesto. Jordan hizo su regreso a la cancha llevando una pechera con el número 45 en lugar de su icónico número 23 y, aunque tuvo dificultades para encontrar su ritmo, demostró que todavía conservaba la destreza que lo había convertido en uno de los mejores jugadores de todos los tiempos.
El partido terminó a favor del conjunto de Indianápolis, con un resultado 103-96, pero a nadie le importaba la derrota de los Bulls porque había regresado Michael Jordan, que trajo una nueva era de éxitos para el equipo. Su Majestad ayudaría a los Bulls a obtener los tres campeonatos siguientes en 1996, 1997 y 1998, demostrando por qué le correspondía un lugar en el panteón de los más grandes jugadores en la historia del básquet.
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