De Shabbat a Sunday: Constantino y un dilema de culto
Antes de la historia, el personaje: Constantino reinó desde el 306 d.C. hasta el 337 d.C.

Antes de la historia, el personaje: Constantino reinó desde el 306 d.C. hasta el 337 d.C.
Nacido en Naissus, Dacia Mediterranea (hoy Serbia), era hijo del oficial romano Flavio Constancio, quien había sido 1 de los 4 emperadores de la Tetrarquía; y de una griega de baja cuna, Helena.
Constantino sirvió a los emperadores romanos Diocleciano y Galerio, hizo campaña contra los bárbaros y los persas y en el año 305 d.C. fue a luchar junto a su padre en Gran Bretaña.
Después de la muerte de su padre en 306, Constantino fue emperador, aclamado por su ejército en Eboracum (York, Inglaterra), salió victorioso en las guerras civiles contra los emperadores Maxentius y Licinio, y él se quedó con el Imperio Romano en 324 d. C.
Constantino promulgó numerosas reformas:
En la semana, con todos sus días nombrados y organizados, el brillante concepto del "día de descanso" había existido durante milenios, y los primeros en adoptar la estructura de la semana de 7 lunas -con 1 de descanso, el Shabbat, nuestro sábado- fueron los judíos.
Pero ese 07/03/321 d.C., el emperador romano Constantino el Grande, aún disputando por el control del Imperio, emitió un edicto declarando que el domingo tenía que ser el día de descanso:
El 25/12/274 d.C., el emperador romano Aureliano la convirtió en religión oficial junto con los cultos romanos tradicionales.
Nótese que justamente el 25/12: no es un detalle menor.
Como todos los políticos exitosos, Constantino era un maestro de la ambigüedad, y su edicto mantenía un delicado equilibrio entre los principios religiosos y el pragmatismo económico.
Si bien hoy se le recuerda como el primer emperador cristiano, estaba también asociado con el culto del Sol Invicto, que aparecía hasta en sus monedas.
Elegir el domingo como día de descanso tenía mucho sentido político. Aunque nominalmente era un día de trabajo, había cristianos en todo el imperio que dedicaban tanto el sábado como el domingo al culto religioso, quienes vivían en Roma y Alejandría preferían el sábado, el Shabbat bíblico.
Más importante aún era que la mayoría de no cristianos consideraban el domingo como un día especial pues era usualmente el día de pago. También era crucial puesto que se trataba del día especial del Sol Invicto, un culto oficial en el Imperio desde el año 274, que era particularmente atractivo para las clases altas senatoriales y para los mercenarios personas que poblaban el ejército.
De hecho, Constantino mismo, aunque promovió activamente la Iglesia cristiana, durante toda su vida reconoció a Sol Invictus como un dios.
El emperador, con sede en Constantinopla (Ciudad de Constantino, hoy Turquía con el nombre de Estambul) fue bautizado en la fe cristiana en su lecho de muerte y hasta el día de hoy continúa el debate sobre si fue un verdadero converso o se aprovechó de la Iglesia como una fuerza unificadora.
No todos los cristianos recibieron con beneplácito el edicto de Constantino porque carecía de sustento bíblico; siglos después todavía había grupos que preferían el sábado. La Iglesia Católica en sus diferentes vertientes u obispados se refugió en el valor de la tradición.
En el Sínodo de Laodicea, del 363 d.C. a 364 d.C., se incluyó un canon —el 29— que declara que "los cristianos no debían judaizarse descansando en el sábado, sino trabajar en ese día, en lugar de honrarlo como 'día del Señor'; y, si pueden entonces, descansar como cristianos".
Quienes afirmaran seguir a Cristo y no obedecieran el día domingo serían considerados ‘anatemas’ (malditos del Señor), es decir, que serían maldecidos, excluidos y rechazados como miembros de la comunidad.
Debe considerarse que, entonces, el Imperio Romano se consolidó como una teocracia, pero era bien diferente que fuese una teocracia pagana o que fuese una teocracia cristiana. Esto impactó directamente en lo que fue el Vaticano durante la Edad Media, con sus ejércitos recorriendo gran parte de Italia.
Con el cambio de celebración de sábado a domingo se adoptó un nuevo término, ‘el día del Señor’ o Dies Dominicus, de ahí la palabra ‘domingo’.
La razón de la efeméride, aspira a que tomemos conciencia de que, no siempre aquello que ‘elegimos’ es producto del ejercicio de la libertad que merecemos, sino de imposiciones que el tiempo, la tradición, el hábito y la conveniencia de las superestructuras que han estado manejando los hilos del mundo occidental y cristiano desde hace siglos con gran éxito e impunidad, han diseñado para erigirse en 'la verdad dominante'.