Además, consiguió en estos 5 meses espacio fiscal a fuerza de
## ajustes en partidas importantes del gasto y aumento de la recaudación,
## tranquilidad externa (en gran medida por el shock de términos de intercambio),
## robusteció el mercado de deuda en pesos (con roll over del 115% de los vencimientos), y
## disminuyó la emisión y asistencia monetaria al Tesoro.
El menú del ministro “normalizador” de la macro, seguramente incluía el deseo de cerrar acuerdos con los organismos internacionales (Club de París y FMI) y contener la inflación.
Ambos objetivos no se lograron y quedan pospuestos.
Ahora empezó a tallar el ala política del FdT y las voces económicas, seguramente más alineadas con la visión del gobernador Axel Kicillof, que con la del actual equipo económico.
Las peleas internas, tras el 'affaire tarifas' y Federico Basualdo, entraron en un cese de hostilidades que tiene el fin táctico de transitar sin ruidos el camino electoral.
Pero lejos están de saldarse las disputas más de fondo sobre el rumbo económico.
En el corto plazo, la política no le compra al ministro transitar estos meses reluciendo rebote estadístico del PBI, normalización macro y dólar tranquilo.
No alcanza para ganar elecciones.
Ello demanda, según el núcleo más duro de la coalición,
# bajar la inflación (con el método que sea por más distorsiones que # genere en el futuro),
# recuperar los salarios y jubilaciones,
# aumentar las transferencias sociales y
# acelerar la obra pública.
En definitiva, tratar de mover la actividad con más derrames en el mercado interno y consumo. Esta segunda etapa que denominamos macro y bolsillo, por supuesto, que no se condice con cerrar un acuerdo con el FMI.
Desplegar el menú de una macro expansiva no está exenta de riesgos, aún antes de trimestre electoral septiembre-noviembre.
Si se pasa de rosca el uso del colchón fiscal logrado estos meses puede repercutir en otros frentes que hoy lucen tranquilos.
Por ejemplo, demandando mayor emisión y creando incertidumbre en la exigente renovación de deuda en pesos (que es muy abultada entre julio y septiembre, justo cuando también empiezan a flaquear el ingreso de dólares a las reservas internacionales).
En la cascada de impactos negativos puede entrar alguna tensión en el mercado cambiario y la brecha, que hoy lucen controlados. Dependerá de las dosis y usos que se den a estos pequeños colchones que la política prudencial de Martín Guzmán ha conseguido.
También, por supuesto, de evitar caer en default con el Club de París cuya fecha límite es fin de julio.
Hacia fin de este año y luego de las elecciones tendremos una 3ra. etapa con implicancias para el devenir económico tanto de corto como de mediano plazo.
Es poco lo que se puede aventurar sobre lo que puede pasar. Creemos que está muy ligado al resultado de las elecciones y a la magnitud de los desequilibrios que se acumulen.
En los precios relativos, en el mercado de pesos, en el de deuda, en las tarifas, en la brecha, entre los más relevantes.
También dependerá de la posibilidad de cerrar un acuerdo rápido luego de las elecciones que despeje los abultados vencimientos que comienzan en 2022 con el FMI y de la posición de reservas y precios internacionales de los commodities.
En un escenario de mayor moderación y una mirada más racional de la política económica debiéramos esperar correcciones y la continuidad de la visión de Guzmán que brega por
# normalizar desequilibrios,
# bajar el riesgo país y
# lograr que en algún momento de 2022 Argentina pueda volver a los mercados de deuda.
En un escenario más disruptivo (por resultado electoral, por inconsistencias muy agravadas, etc.) la salida será con ajuste macro, donde la corrección real sobrevendrá como tantas veces en nuestro país con devaluación, un fuerte salto inflacionario y licuación de ingresos y gastos.
Creemos hasta el momento que No es el escenario más probable. Existe espacio para maniobrar sin derrapar a la banquina.
Ello requiere que esta etapa 2 de mayor impulso fiscal tenga la dosis necesaria de prudencia para no dilapidar los avances logrados que han quitado algo de presión sobre lo fiscal, externo, monetario y financiero.
El equilibrio es muy finito, no sobra mucho. Serán meses para monitorear muy de cerca la intensidad y el uso de los instrumentos en esto modo macro para el bolsillo.