El 48,2% de los encuestados reportó un escenario de estabilidad interanual, marcando un descenso de 5,1 puntos porcentuales respecto a abril. Esta dinámica se explicó por el crecimiento del segmento de los que tienen una evaluación operativa desfavorable, que ascendió al 45,1% desde el 39,6% registrado en el período previo. El 48,2% de los encuestados reportó un escenario de estabilidad interanual, marcando un descenso de 5,1 puntos porcentuales respecto a abril. Esta dinámica se explicó por el crecimiento del segmento de los que tienen una evaluación operativa desfavorable, que ascendió al 45,1% desde el 39,6% registrado en el período previo.
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Índice de ventas minoristas. Fuente: CAME.
Ventas por rubro
Dentro de los siete rubros estudiados, tres presentan aumentos interanuales en las ventas: Farmacia (+8,2%). Perfumería (+2,3%) y Alimentos y bebidas (+0,2%). Ferretería y materiales de la construcción se mantuvo estable. Del otro lado, Bazar, decoración y muebles lideró las retracciones (-8,9%), seguido por Textil e indumentaria (-5,2%) y Calzado y marroquinería (-0,2%).
En el acumulado de los primeros cinco meses del año, solo Farmacia y Ferretería tienen un aumento de ventas, del 4% y del 0,5%, respectivamente.
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Variaciones de ventas por rubro. Fuente: CAME.
Por qué no repunta el consumo
El análisis que plantea CAME sobre la situación es que ante la caída del ingreso disponible, el consumo se volcó a bienes de primera necesidad, mientras que la demanda se contrajo en todo lo demás:
Ante la sostenida contracción del poder adquisitivo, la demanda experimentó una marcada tendencia hacia rubros de primera necesidad, los cuales lograron sostener niveles transaccionales estables o positivos. En contraste, los sectores orientados a bienes no esenciales absorbieron el mayor impacto recesivo, demostrando que el ingreso disponible de los hogares se encontró focalizado casi con exclusividad en el mantenimiento de la canasta básica. Ante la sostenida contracción del poder adquisitivo, la demanda experimentó una marcada tendencia hacia rubros de primera necesidad, los cuales lograron sostener niveles transaccionales estables o positivos. En contraste, los sectores orientados a bienes no esenciales absorbieron el mayor impacto recesivo, demostrando que el ingreso disponible de los hogares se encontró focalizado casi con exclusividad en el mantenimiento de la canasta básica.
Según mencionó el economista Miguel Kiguel en Splendid, el consumo necesita políticas de incentivo, ya que las medidas que está tomando el gobierno son de largo plazo, pero no hay reactivación posible en el corto plazo si no se le da un “empujoncito”.
Esta situación también se ve reflejada en la caída del crédito al consumo. Mientras que los préstamos al sector privado cayeron en mayo 0,2%, con una baja importante en créditos personales, prendarios y tarjetas de créditos de 1,2% cada uno, los préstamos a los comercios aumentaron 1,1%, según el BCRA. Esta financiación, ayuda a los comercios a transitar una crisis que afecta con marcada contundencia al sector.
Tras 13 meses de caídas consecutivas en las ventas, los comerciantes no tienen una visión optimista de cambio si no cambian las políticas sobre el consumo. CAME expresó que el mayor freno en las ventas es consecuencia de una caída en el poder adquisitivo de los consumidores.
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