
Es que la letra chica del acuerdo con el organismo multilateral, que se filtró en los últimos días con corchetes, paréntesis y anotaciones propias de una negociación totalmente improvisada sin plan económico y sobre la hora porque se acercan vencimientos asfixiantes para el BCRA, dejó en claro que el oficialismo deberá prepararse para unas elecciones 2023 muy magras sobre lo que tanto adoran en la política nacional: la maquinita del BCRA, congelamientos y obra pública.
Ese es uno de los motivos por el que muchos gobernadores vienen pensando en desdoblar las elecciones y desengancharse de la suerte que corra la Casa Rosada, con un presidente Alberto Fernández buscan la continuidad de una gestión que solo empeoró el vergonzoso estado que dejó Mauricio Macri.
Por caso, el escenario base plantea "reducir la inflación en un rango de [38-48]% para fines de 2022 y en 5 puntos porcentuales adicionales por año hasta fines de 2024".
A su vez, eso iría acompañado de "una tasa de crecimiento del PIB del [3½ -4½]% en 2022 y converja en torno a [1¾ a 2¼]% a mediano plazo", pero tantos los ministros de Economía de los gobernadores como consultores de confianza de la City Porteña advierten que sobre el final de 2022 se ve un estancamiento de la economía que daría interanualmente un insignificante crecimiento para enfrentar un proceso electoral (1,5%).
Y vuelve a ponerse en discusión lo que afirma Guzmán sobre el apoyo de la comunidad internacional con importantes desembolsos de dólares para créditos que se utilizarán en infraestructura:
"La trayectoria fiscal prevista se financiará principalmente a través de una expansión duradera de títulos públicos denominados en pesos y el apoyo de la comunidad internacional, lo que permitirá reducir a cero el financiamiento monetario del déficit para fines del 2024", insiste el equipo económico de Fernández en el PDF de 18 páginas al que tuvo acceso Urgente24.
Los diputados oficialistas recuerdan el papelón de Guzmán cuando la oposición cuestionó el Presupuesto 2022 porque en una parte decía que iba a recibir US$12.000 millones del BID y el Banco Mundial. Mágicamente, esas barras fueron editadas desde el MECON y pasaron a US$6.000 millones, pero sin explicitar el estado de esas negociaciones.
Esta semana se terminó confirmando que el Banco Mundial solo aportará US$2.000 millones. El propio funcionario nacional posteó en su cuenta en Twitter que "esto implica un financiamiento neto de US$830 millones para proyectos de innovación, infraestructura, salud, inclusión social y ambiente".
Por supuesto, cifras muy lejanas de los US$6.000 millones corregidos o los US$12.000 iniciales. Incluso, en uno de los párrafos del preacuerdo del 12 de febrero 2022 -el presupuesto de este año había sido enviado a Diputados el 14 de septiembre de 2021- especificaba que todavía no se había negociado esa parte, en un corchete:
Pero hay más en el este marco de improvisación que ya lleva dos años: en un apartado se prevé la posibilidad de desembolsos aún más bajos del BM o BID. Se está reconociendo allí lo que todos sospechan en el oficialismo y la oposición
"Esta estrategia, junto con los esfuerzos para movilizar el apoyo externo, permitirá reducir la financiación monetaria del déficit. Se espera que el financiamiento neto de los bancos multilaterales de Desarrollo y ciertos acreedores oficiales bilaterales alcance el [0,4] por ciento del PIB anual durante el 2022-24, una parte del cual ayudará a financiar proyectos de infraestructura, así como programas para fortalecer la protección social y la eficiencia energética. [Además, trabajaremos con el Club de París para buscar una reestructuración de obligaciones por un valor de US$2.400 millones, consistente con nuestra capacidad de pago y sostenibilidad de la deuda]. Este apoyo oficial, combinado con financiamiento neto inicial del FMI en el 2022 ([0,7] por ciento del PIB), ayudará a limitar el financiamiento del presupuesto por parte del Banco Central al [1] por ciento del PIB en el 2022 (criterios de desempeño cuantitativo), y al [0,6] por ciento del PIB en el 2023. De hecho, si se consigue apoyo presupuestario externo superior al programado se reducirá aún más la necesidad del financiamiento monetario. [Pendiente: En el contexto de TMU, discutir y acordar adjustors en caso de un apoyo superior al programa/proyecto. ¿Cómo lidiar con desembolsos mas bajos?]".
También, otro corchete advierte que "[Es necesario ponerse de acuerdo]", cuando se habla de reducir el déficit fiscal, subir la tasa del BCRA, ajustar la emisión monetaria y "perfeccionar los instrumentos de esterilización (LELIQ) para mejorar la transmisión y orientación de la política monetaria", para bajar la inflación.
"[Es necesario ponerse de acuerdo sobre las modalidades trimestrales a seguir y sobre la intervención cambiaria", se aclara en otro párrafo al respecto.
En cuanto al ingreso que pudiera llegar a tener la Argentina por exportaciones, recordemos que en el oficialismo se plantea como objetivo US$100.000 millones anuales.
Hacienda todavía no tiene en claro cuánto ingresará a la Argentina: "Las estimaciones preliminares sugieren que estas medidas podrían aumentar las exportaciones en unos [--] mil millones de dólares hasta el [2030]. Esperamos que las iniciativas legislativas pertinentes sean consideradas por el Congreso en el transcurso del 2022".