Hizo una serie de comentarios, también sobre la NBA, y concluyó instando a la jugadora a “sentirse orgullosa de la bandera que vistes”.
A esto le siguió una dura declaración de Rapinoe a la revista Eight by Eight en la que, al ser preguntada sobre si se sentiría orgullosa en ir a la Casa Blanca en caso de alzar el trofeo de campeonas de mundo, contestó de forma tajante: “No voy a ir a la jodida Casa Blanca. No nos van a invitar, tengo mis dudas”.
La capitana de las barras y las estrellas se unió en el 2016 a Colin Kaepernick y a su iniciativa contra la brutalidad policíaca, injusticia y racismo en Estados Unidos. “No he experimentado la brutalidad policial, ni racismo, ni nada parecido a ver el cuerpo de un familiar muerto en la calle. Pero no puedo permanecer como si nada cuando hay gente en este país que tiene que lidiar con este tipo de cosas. No hay forma perfecta de protestar. Sé que nada de lo que haga aliviará el dolor de esas familias, pero siento que arrodillarme durante el himno nacional es la forma correcta de proceder y haré lo que sea para ser parte de la solución”, escribió en aquel entonces la jugadora en el sitio The Players Tribune.
Sin embargo, sus acciones causaron molestia en la Federación de Fútbol Estadounidense, que creó una regla en la que obliga a todos los jugadores y jugadoras a permanecer de pie mientras se interpretan las estrofas de 'The Star-Spanglend Banner'. Ante dicha imposición, Rapinoe optó por no cantar y no poner su mano en el pecho durante el himno, postura que ha mantenido desde los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016 y ahora en Francia 2019, además de asegurar que no irá a la Casa Blanca si llegan a ganar.
La volante ofensiva de las campeonas del mundo estadounidenses es una de las voces de mando dentro y fuera del campo de juego, ya que es una de las jugadoras que encabezó el procedimiento legal contra la Federación para intentar conseguir la igualdad salarial entre hombres y mujeres. Además, como atleta abiertamente gay, se ha convertido en defensora de numerosas organizaciones LGBTQ.
Tras perder el lugar en la selección durante algunos meses, Megan Rapinoe se transformó en una de las líderes indiscutida. “Veo en ella a una jugadora que tiene influencia sobre sus compañeras por lo que hace fuera del campo, por su personalidad y su humor, pero también por su exigencia”, valoró Jill Ellis, la entrenadora de la selección femenina de Estados Unidos.