Por el lado de España, derrotó sucesivamente a Túnez por 101-62, a Puerto Rico por 73-65 en la primera ronda; a Italia por 67-60 y a Serbia por 81-65 en la segunda fase, a Polonia por 90-78 en cuartos de final y a Australia por 95-88 en la semifinal.
Más allá de este subcampeonato, Argentina dejó en evidencia el gran trabajo que se viene desarrollando desde la aparición de la Generación Dorada en el que demuestra que tiene buen recambio que le permitió clasificar a Tokio.
El encuentro jugado en la capital del gigante asiático tuvo los siguientes parciales: Argentina 14-23, 17-20, 16-23 y 28-29.
Los goleadores argentinos fueron Deck (24 puntos) y Laprovíttola (17 tantos), mientras que España tuvo como principal figura al interno Marc Gasol (14 unidades, 7 rebotes y 7 asistencias), con una entrega defensiva destacable, y el escolta Ricky Rubio (20, 7 y 3).
La albiceleste comenzó el partido con nervios, malas decisiones en la conducción de Campazzo e ineficaz a la hora de atacar, ya que los perimetrales no consiguieron quebrar con comodidad la primera línea.
Del lado de enfrente, ‘La Furia’ fue todo lo contrario: fluidez ofensiva, movimiento de bola, profundidad con la altura de los internos (5 rebotes en ataque) y un goleo repartido para sacar una buena ventaja inicial (12-2) con 5m. por jugarse.
Y si bien Argentina ensayó una mejoría con un pasaje de 11-2 (13-14) cuando encontró su versión de correr en la transición de defensa a ataque y cambió su intensidad en el aro propio, las entradas de Pau Ribas (5 puntos) y Sergio Llull (2) reacomodaron el tablero español y cerraron al frente por 23-14.
En el inicio del segundo parcial, el conjunto nacional presentó las mismas fallas, a las que se le agregaron las pérdidas -9 en el primer tiempo- que produjeron el desbalance defensivo para que España ponga la máxima hasta ese momento de 31-14 tras un triple de Rudy Fernández a 7m. 44s.
Además, Campazzo fue absorbido por sus diferentes marcas y, más allá de la buena entrada de Nicolás Laprovíttola, Argentina padeció la poca participación de su principal figura, al igual que la floja actuación de Luis Scola (0/3 en tiros de campo en 16m.) frente la tarea impecable de Willy Hernangómez (6 puntos) y Marc Gasol (5) en la pintura.
La pelea en los tableros (España 26 a 15), la ausencia de la defensa que caracterizó al conjunto argentino en el campeonato y la efectividad del perímetro de los europeos justificaron la victoria parcial de 43 a 31.
España liquidó la historia en el tercer período, allí mató cualquier esperanza argentina de la mano de su interno Gasol, dominador en ambos costados, en la electricidad de sus bases y en el manejo cerebral de Rubio en cada circunstancia.
En contraste con lo mostrado a lo largo del torneo, Argentina se convirtió en un cúmulo de arrestos individuales y ahí se vio la diferencia de experiencia y de jerarquía de los planteles. Es por eso que el 66-47 al final de los 10 minutos estuvo justificado.
Los dirigidos por el ‘Oveja’ Hernández pelearon en el cuarto final, en el que Gabriel Deck se destacó con su entrega y aporte en ataque, pero España mostró sus credenciales y aseguró sin sufrir su segundo título del mundo al que llegó luego del 95-75.
Argentina sumó su segundo subcampeonato mundial (Indianápolis 2002) y se quedó sólo con el primer lugar de Buenos Aires 1950. España repitió el título que obtuvo por primera vez en la edición Japón 2006.