La primera conclusión es, entonces, un rugby más ofensivo. Jaguares resultó el segundo equipo más goleador, detrás de Crusaders, y anotó 62 tries, con un promedio de 3,6 por partido. En este rubro se ubica cuarto en el ranking, pero está muy por encima de sus 53 de 2018 (10ª lugar), sus 49 de 2017 (10º) y sus 44 de 2016 (13º). Curiosamente, no hay argentinos en el Top 10 de los tryman ni de los goleadores del certamen, lo que deja de manifiesto la rotación exitosa de Quesada en el último tramo de la temporada.
El buen rendimiento se da también, a tono con el ADN argentino, en la defensa. Es el tercer conjunto que menos puntos recibió, por debajo de Crusaders y Sharks, y el segundo al que menos tries (39) le marcaron, siempre debajo de la franquicia neozelandesa. En efectividad de tackles está sexto, con 85,1%, y escaló varias ubicaciones con el correr de las temporadas; en 2016 se situó 15º, con 81,1%, en 2017 subió al 12º lugar, con 82,8%, con el 81,9% de 2018 figuró 13º.
En cuanto a la indisciplina, los argentinos cedieron 177 penales en sus 17 actuaciones, un promedio de 10,4. Son rebasados solamente por Sunwolves, con 187 infracciones. Además, Jaguares se ubica 3º en cantidad de tarjetas amarillas, con 6. La abundancia de infracciones se condice con la agresividad que suelen mostrar los equipos argentinos cuando no tienen la pelota; el objetivo, en este caso, no se trata de ser los más disciplinados posible sino de evitar llegar a los dos dígitos de penales por encuentro.
De esta manera, el equipo liderado por Gonzalo Quesada ya sabe quién será su rival para jugar la definición, el próximo sábado 6 de julio a las 4.35 de la madrugada.
En la otra llave se enfrentaron Crusaders, campeón de la edición 2018, ante Hurricanes, ambas franquicias de Nueva Zelanda. En un duelo parejo, que se definió en el epílogo del partido gracias a una conversión de Richie Mo'unga, apertura de los ganadores del Super Rugby 2018, Crusaders se quedó con el triunfo por 30-26.
Con este resultado en favor de Christchurch, últimos bicampeones del certamen de equipos más importantes del hemisferio sur, la final será en el AMI Stadium de Nueva Zelanda debido a que los dirigidos por Scott Robertson fueron los mejores de la primera fase con 58 puntos, correspondientes a 11 victorias, 3 empates y 2 derrotas.
El último antecedente entre la franquicia argentina y la neozelandesa fue por el torneo 2018: el 7 de abril, en la cancha de Vélez, la victoria quedó en manos de los visitantes, que superaron 40-14 al equipo que por entonces dirigía Mario Ledesma, actual entrenador de Los Pumas.
Los Crusaders son los grandes dominadores del Super Rugby, con 9 títulos, 4 finales, vigentes dobles campeones, invictos en casa en los últimos 30 partidos, y una de las principales canteras de los All Blacks.
“Los dos equipos merecieron la victoria, el partido tuvo la intensidad de un test-match”, estimó el DT de los vencedores, Scott Robertson.
El capitán de los Crusaders, Sam Whitelock, reconoció que sus compañeros sufrieron, señalando varios “cuerpos magullados”, lo que podría acarrear algunas bajas para la final.
Su homólogo de los Hurricanes, Dane Coles, se refirió a la pelea que ofreció su equipo de principio a fin: “En la primera mitad comenzaron muy bien, pero absorbimos la presión y empezamos realmente bien en la segunda mitad”.
La final tendrá a Crusaders como local, en Christchurch, por haber sido el mejor equipo rankeado tras la fase regular (Jaguares quedó 2°).