Con esta victoria, Wood recuperó su statu-quo en las series de Mundiales en los que participan las estrellas ubicadas al tope del ránking mundial.
Ahora las miradas están puestas en el 77º Masters de Augusta, en abril próximo, con el que podría volver a colocarse como el N° 1 del mundo.
Bud Cauley, Ryan Moore, Andrés Romero, Spencer Levin, Bo van Pelt, Billy Hurley III... Graeme McDowell, Ian Poulter, Adam Scott y Brand Snedeker... Steve Stricker, Adam Scott, Sergio García, Phil Mickelson, Graeme McDowell, Keegan Bradley, Rory McIlroy, Justin Rose y Peter Hanson: todos ellos estaban presentes pero ganó Tiger Woods.
El campo de golf estaba estupendo, dicen los que saben. Doral es uno de esos campos especiales del Golf.
Sorprendidos de los 19 birdies que el californiano acumulaba tras 38 hoyos (una media del 50% de aciertos), las cabezas se giraron de inmediato a los 34 birdies que Steve Stricker logró en 2009, el récord del circuito estadounidense.
Tiger no estuvo para tanto pero tampoco lo necesitó. Con 4 impactos de ventaja y 18 hoyos por jugar, su pequeño 'lío' en el hoyo 1 no tuvo continuidad. De hecho, el birdie del hoyo 2 demostró que a este nivel no hay rival.
Tal vez la recuperación de Rory McIlroy en la última jornada (65 golpes, 7 abajo) o lo impresionante de la remontada de Sergio García (gran 69, 3 abajo en el día, 4to. clasificado al final) hagan suponer un duelo más allá de Miami.
Pero Tiger ya parece aquella máquina de hacer golf que él mismo fue en el año 2000, antes que los problemas personales y la rodilla dañada lo devaluaran terriblemente.
Tiger ha jugado en Doral, imbatible. Ahora es el candidato N°1 en el torneo de Bay Hill, donde defiende el título de 2012, y para vestirse de verde en Augusta, con lo que, de ser cierto, superaría a Jack Nicklaus, que tiene 14 grandes ganados en 37 años de carrera.