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"Consumí sustancias prohibidas y me hice transfusiones de sangre"

“Me dopé por arrogancia y por mi instinto insaciable de victoria”, dijo el exciclista Lance Armstrong, en una entrevista con Oprah Winfrey, a quien le dijo que se hizo transfusiones de santre entre 1998 y 2005, y utilizó EPO (eritropoyetina, hormona glicoproteica producida principalmente por el riñón en las células intersticiales peritubulares (85% - 90%), el resto en el hígado y glándulas salivales (10% a 15%). La ausencia de eritropoyetina produce anemia, debilidad muscular y la resistencia al ejercicio físico disminuye notablemente. El uso de la EPO como método de dopaje se debe a que aumenta la masa eritrocitaria (elevando el hematocrito), lo que permite un mejor rendimiento del deportista en actividades de ejercicio aeróbico. De esta forma se aumenta la resistencia al ejercicio físico).

 

 
-¿Alguna vez tomaste sustancias dopantes prohibidas?
 
-Sí.
 
-¿Te hiciste transfusiones de sangre?
 
-Sí.
 
.¿Alguna vez consumiste EPO?
 
-Sí.
 
-¿Es humano ganar el Tour de Francia sin doparse, en siete ocasiones seguidas?
 
-En mi opinión, no.
 
-¿Temió que le descubrieran?
 
-El consumo ilícito se puede programar.
 
-¿Atacas a aquellos que dicen algo que no te gusta?
 
-Toda mi vida. (...) Crecí sintiéndome amenazado y siempre he peleado (...) Me dopé por mi instinto insaciable de ganar, de ganar a todo. Esa arrogancia, esa actitud, al final no la puedes negar ni esconder.
 
-¿Pensaste que hacías algo malo?
 
-No. Da miedo. (...)".
 
 
Oprah Winfrey no esperó un minuto. Y el ciclista más laureado de la historia de este deporte reconoció públicamente haber consumido sustancias prohibidas entre los años 1998 y 2005, cuando dominó con puño de hierro el mundo del ciclismo. 
 
La confesión de Armstrong ante la influyente presentadora es también un reconocimiento de que mintió en sus declaraciones juradas ante la Agencia Antidopaje Estadounidense (USADA) y los tribunales de justicia, lo que podría dificultar sus casos pendientes y valerle una acusación por perjurio. La segunda parte de la entrevista se emitirá esta próxima madrugada.
 
Cristina Fernández-Pereda y Eva Saiz Escolano escribieron en el madrileño El País:
 
"Lance Armstrong apenas mudó de gesto durante la entrevista en la que confesó que todos sus éxitos deportivos fueron una mentira. Con la pierna derecha bien anclada sobre su rodilla izquierda, el exciclista en ningún momento dio la impresión de estar arrepentido y, si lo estuvo, lo disimuló a la perfección parapetado tras el semblante hierático que ha mostrado a lo largo de toda su carrera. El tejano se mantuvo frío durante la entrevista con Oprah Winfrey, como lo estuvo su mirada, dura y helada, que solo se perdió en el vacío en las ocasiones en las que reconoció que había faltado a la verdad, sobre todo en los primeros instantes, cuando admitió con unos lacónicos y demoledores “síes” y “noes” que se había dopado.
 
Esa mirada perdida y la forma de apretar los labios y mover las manos en determinadas preguntas podrían considerarse como la única concesión al nerviosismo que se permitió un ídolo caído que sólo parecía querer pasar el trámite de reconocer lo que para muchos era evidente, de la manera menos traumática posible. La voz solo le traicionaría una vez, al explicar cómo el cáncer le enseñó que debía pelear para ganar. Pero Armstrong no pudo evitar ser arrogante, como él mismo reconoció a Winfrey, y pese a que no tuvo ningún reparo en disculparse con todos aquellos a los que había defraudado y mentido (su familia, sus compañeros de equipo, los periodistas, los aficionados…) la sensación que transmitió es la de tener la conciencia muy tranquila.
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Durante la hora y media que duró la primera parte de la entrevista (la segunda se emitirá el viernes a la misma hora) Armstrong aparentó tener muy claro qué quería decir y cómo quería hacerlo. Únicamente pareció dudar, de hecho respondió con evasivas, cuando Winfrey le inquirió sobre las prácticas de dopaje que el propio corredor promovía entre sus compañeros de equipo y que Tyler Hamilton desveló en su libro. Ni siquiera cuando la entrevistadora le enfrentó a sus propias declaraciones sobre las prácticas dopantes que realizó en 2005, emitidas en un monitor frente a ambos y completamente opuestas a la versión que ofreció el jueves por la noche, el corredor nunca dio la impresión de estar avergonzado.
 
Winfrey no solo no rehuyó las preguntas sobre el uso de sustancias prohibidas por parte de Armstrong, sino que incluyó en su cuestionario otras que a lo largo de la carrera deportiva del exciclista le formularon prestigiosos periodistas deportivos como David Walsh, redactor de The Sunday Times, a quien el de Tejas demandó por sus informaciones sobre su dopaje. Puede que esa falta de insistencia defraude a seguidores y expertos en el caso Armstrong, a quienes Winfrey dejó sin más detalles. Aunque la presentadora desmontó de este modo el escepticismo que surgió alrededor de esa entrevista, la presentadora tampoco abandonó ese tono, entre condescendiente y severo, que la ha convertido en la confesora favorita de los famosos. (...)".
 
Armstrong se había comprometido a contestar estas preguntas con la verdad y tenía permiso para emplear monosílabos. Los detalles llegarían después. 
 
El ciclista admitió que se había dopado pero que dejó de hacerlo tras ganar su séptimo Tour de Francia: "La acusación de que me dopé después de mi regreso [el estadounidense se retiró tras su séptimo entorchado francés y luego volvió para intentar ganar un octavo], no es cierta. La última vez que crucé la línea roja fue en 2005".
 
El tejano admitió que ha acabado diciendo la verdad "demasiado tarde". "Esta historia fue perfecta durante demasiado tiempo”, aseguró “Vences al cáncer, te casas felizmente, ganas siete Tours... Ahora la historia ya es demasiado tóxica y trágica".
 
Winfrey llegó a intentar que el de Austin le diera detalles sobre cómo funcionaba la trama de dopaje descubierta por la USADA.
 
-Tyler Hamilton [excompañero de equipo] te ha acusado de inyectarte EPO en una tienda en el aparcamiento de una competición y de tirar las jeringuillas en unas latas en cuanto supisteis que podían pillaros.
 
 Armstrong evadió por primera vez una respuesta clara: 
 
-No lo recuerdo, pero no voy a decir que sea mentira. 
 
-¿Temió en algún momento que le pillaran?, insistió la presentadora. 
 
-No había controles fuera de la competición, así que el consumo ilícito se puede programar. Ya sé que esto suena raro para ti, le dijo a la presentadora.
 
La acusación de que me dopé después de mi regreso no es cierta. La última vez que crucé la línea roja fue en 2005
 
El especial de la cadena OWN, propiedad de Winfrey, intercaló en la entrevista detalles de la investigación de la USADA, la agencia antidopaje de Estados Unidos, que acusó a Armstrong de liderar su equipo del US Postal en lo deportivo y en la trama de dopaje. 
 
"Nunca hubo órdenes a otros deportistas. Era una época competitiva y aún así eligieron no doparse", contestó el ciclista, señalado como impulsor y muñidor de la trama dopante por los miles de folios con constituyen el sumario de la investigación de la agencia estadounidense. 
 
"Ahora mismo no soy el hombre más creíble en el mundo, pero yo nunca despedí a un ciclista por no querer consumir sustancias dopantes".
 
Sin embargo, la presentadora le presionó por las muchas ocasiones en las que Armstrong ha coaccionado a excompañeros, les ha acusado de mentir e incluso les ha denunciado ante la justicia -a pesar de saber, como reconoció anoche, que decían la verdad sobre él.
 
-¿Cabe la posibilidad de que otros ciclistas pensaran que si usted se dopaba, ellos debían hacer también?, inquirió.
 
-Es posible, concedió Armstrong. "Y lo acepto al 100%”.
 
"Estaba acostumbrado a controlar todos los aspectos de mi vida, he controlado todo lo que yo hacía”, dijo Armstrong de los ataques a médicos, preparadores y excompañeros de equipo.
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-¿Es esa tu manera de ser? ¿Atacas a aquellos que dicen algo que no te gusta?
 
-Sí, toda mi vida.
 
“Intentaba controlarlo todo. He sido así siempre. Crecí sintiéndome amenazado y siempre he peleado”. Aseguró también que el cáncer le enseñó que tenía que hacer lo que fuera para sobrevivir y Winfrey le interrumpió:
 
-Doparse también es hacer cualquier cosa por vencer, ¿por qué lo hiciste?
 
-Mi instinto insaciable de ganar, ganar a todo. Esa arrogancia, esa actitud, al final no la puedes negar ni esconder. Lo veo hoy, no es nada bueno.
 
Tras emitir el discurso ofrecido por el ciclista en el podio de París, minutos después de ganar su 7mo. y último Tour de Francia, en 2005, y en el que atacó a “quienes han dejado de creer en el ciclismo”, Armstrong reconoció que se equivocó al pronunciar esas palabras. “Me siento avergonzado. Me retiré indmediatamente después, fue muy estúpido marcharme así".
 
-¿Qué te llevas cuando sabes que has ganado haciendo trampa?, le preguntó Winfrey al ciclista. 
 
-Hay más disfrute en el proceso de preparación, le contestó. 
 
-¿Te parece que hiciste algo malo?
 
-No, y sé que da miedo.
 
-¿Sentiste que mentías al doparte?
 
-En ese momento, no.
 
Armstrong justificó también su dopaje como “parte de las reglas del juego”, habló de pertenecer a “una generación de ciclistas” sin dar más detalles y aclaró, eso sí, que su confesión le hace una persona “más feliz”.
 
Winfrey preguntó a Armstrong si pensaba que aquellos ciclistas que no se doparon eran unos ‘pringados’. El deportista estadounidense repuso que no cree que nadie estuviera obligado a doparse, pero que no es su lugar decir quién mintió y quién no. Tuvo pocas palabras positivas, pero unas de ellas fueron para el doctor Michele Ferrari, considerado el ‘maestro del dopaje’ y una de las claves de la trama. “Es un buen hombre”, dijo el ciclista.
 
En referencia a otros miembros del equipo, negó haber reconocido ante Tyler Hamilton que hubiera dado positivo en un test antidopaje y que después diera dinero a la Unión Ciclista Internacional para taparlo. "Di dinero porque me lo pidieron, claro que ahora no me va a creer nadie". 
 
Emma O’Reilly, perteneciente al equipo médico, tampoco logró una disculpa durante la entrevista: “Es cierto que le acosé. Le llamé puta y zorra, pero nunca le llamé gorda”. O’Reilly fue denunciada además por Armstrong, quién admitió haber demandado “a tanta gente” que ya no sabía a cuántos.
 
-¿Cómo pudiste denunciar a tanta gente sabiendo que decían la verdad?
 
-Lo sé, es un gran defecto, respondió.
 
Armstrong alegó que las acusaciones de Floyd Landis fueron el punto de inflexión de su relación con el dopaje, pero niega que le rechazara como miembro de su equipo después de ser acusado también. "Siempre le defendí", aseguró. "Yo no estaría aquí sentado si no hubiera vuelto a la competición". El ciclista sostiene que nunca habrían detectado su dopaje de no haber regresado al Tour de Francia en 2009 y 2010.
 
"Todo el mundo tiene razón al sentirse engañado y defraudado. Mi labor ahora es recuperar esa confianza". El estadounidense aseguró que no tiene autoridad moral para ser él mismo quien pida ahora mismo un esfuerzo para limpiar la imagen del ciclismo. "Falté el respeto a las reglas de lo que más me gustaba. Si hubiera una reconciliación y me invitan a colaborar, seré el primero en responder".

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