
por MATÍAS BALDO
"Los apóstoles eran los barrabravas de Cristo". Tan verborrágico como de costumbre, Juan Carlos Crespi eternizó otra frase digna de su deleznable dialéctica que cuenta con "no se juega, boludo" y "el fútbol es para los vivos" como buques insignia.
En un informe del programa argentino Caiga Quien Caiga (CQC), el vicepresidente segundo de Boca Juniors intentó minimizar nuevamente la existencia de "La 12", tal como se la conoce a la barra Xeneize. Su comparación con los discípulos de Jesús, además de vergonzosa, patética y jocosa, despertó inmediatamente la creatividad de la twittosfera argenta, que en cuestión de minutos popularizó el trend topic #LaBarradeCristo.
Hombre de Dios, la comparación jamás se le hubiera cruzado por la cabeza: "No hay puntos en común entre unos y otros. La conducta de los apóstoles, a partir de su conversión, era ejemplar. Si bien es cierto que muchos habían sido pecadores, pero quienes se convirtieron en discípulos y amigos de Jesús modificaron drásticamente su conducta".
Abocado a su función dirigencial, el Padre Arias también entregó su solución para erradicar de raíz uno de los males endémicos que afectan al ámbito local: "Creo que estamos en un proceso lento, pero que va avanzando, aunque se necesita una fuerte decisión política para terminar definitivamente con las barras".
Finalmente, el Padre Juan Gabriel fue contundente: "Ellos propagaban el amor y la paz". Un mensaje infinitamente distante de los barrabravas actuales, generadores de violencia, odio y muerte en las canchas del fútbol argentino.