El segundo cuarto contó con el surgimiento de
Luis Scola, quien comenzó a emparejar la lucha bajo los tableros. Es que
Thiago Splitter y
Nené Hilario dominaban el juego interno y le permitían mejores posesiones a su equipo.
Pero el juego del ahora jugador de Phoenix, más el aporte de Ginóbili y Delfino, que se doblegaron en sus labores, le permitieron a Argentina llegar al entretiempo con ventaja de seis puntos (46-40).
El seleccionado nacional trató de imponer condiciones en la segunda mitad, con un Manu encendido y a cargo de la conducción de a ratos, y con un Nocioni en alza, importante de cara a lo que viene. Brasil seguía buscando hacerse fuerte desde el juego interior de Nené y la velocidad de Leandrinho y Huertas.
A eso, los de Lamas seguían oponiéndole una gran defensa como resistencia y por eso, por segundo cuarto consecutivo, lograron secarlos y dejarlos solo en 14 puntos. De hecho, se llegó a estirar la ventaja hasta los 15 puntos.
La última parte tuvo a Brasil como protagonista, con mayor intensidad y tomando más riesgos. Una seguidilla de malas decisiones y tiros desafortunados, con un Prigioni impreciso, le permitieron a los de Magnano ponerse a tiro, a solo tres puntos.
Fue allí cuando nuevamente aparecieron las figuras del equipo argentino, Scola y Ginóbili, quienes tras buenas jugadas defensivas impidieron que la distancia se acortara a uno y luego se hicieron cargo de las últimas pelotas.
El final fue a pura emoción y con Argentina tratando de mostrar el aplomo que lo llevó a lo alto del básquetbol mundial. A 01:20 del final, con solo 3 puntos de ventaja en el marcador, la Generación Dorada fortaleció la defensa y le cerró a Brasil los caminos al aro.
Ginóbili, con 16 puntos, 8 rebotes y 3 asistencias; Delfino, con 16, 2 y 7 ; y Scola, con 17 y un trabajo importante en los intangibles, fueron las claves de una victoria que terminó siendo de 82-77.