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La Gendarmería sigue en Fuerte Apache: Otro fracaso del kirchnerismo

El 14 de noviembre de 2003, Gendarmería Nacional ingresó a Fuerte Apache en medio de un fuerte debate sobre las políticas de Seguridad. 5 años después permanece y es evidente que esas políticas han fracasado.
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). El 14 de noviembre de 2003, cuando efectivos de una brigada móvil de Gendarmería Nacional ingresaron a Fuerte Apache, había un intenso debate sobre la seguridad/inseguridad urbana. El responsable nacional de Justicia y Seguridad era Gustavo Béliz, y el secretario de Seguridad era Norberto Quantín, quienes se marcharían por diferencias con Néstor Kirchner en una sucesión de acontecimientos que los enfrentaron al Centro de Estudios Legales y Sociales (siempre tuvo en la mira a Quantín), se agravaron con la toma de una comisaría en el barrio porteño de La Boca por Luis D'Elía y concluyeron con la represión a manifestantes frente a la Legislatura de la Ciudad. Pero en noviembre de 2003, la cuestión de la seguridad básicamente apuntaba a facilitar la kirchnerización del Gran Buenos Aires. El día 13, ocurrieron cambios en la Policía Bonaerense, que el diario Página/12, ya vocero del kirchnerismo, reflejó así: "La provincia designó ayer a los dos policías que ocuparán los cargos que tenían Angel Casafús y Claudio Smith. Se trata de los comisarios generales Julio Ravenna y Carlos Pérez, que los reemplazarán en sus respectivos cargos en la Brigada Antisecuestros y la Dirección de Seguridad. El ministro de Seguridad, Juan José Alvarez, confirmó la novedad en un encuentro con un grupo de intendentes del conurbano para hablar de seguridad. Estaban Gustavo Posse (San Isidro), Alberto Balestrini (La Matanza), Martín Sabbatella (Morón), Jesús Cariglino (Malvinas Argentinas) y el jefe comunal de Tigre, el vecinalista Ubieto. En la conversación, Alvarez explicó los detalles del Plan Director, que consiste en dividir el conurbano en cuadrículas que serán patrulladas las 24 horas por un coche de policía y controladas por otros tres vehículos de la Marea Azul. Alvarez también explicó las razones del cierre por dos años de la escuela de oficiales de la escuela Vucetich, un anuncio reciente que fue anticipado por Página/12 hace más de un mes." El entonces gobernador Felipe Solá se sentía acosado por la seguridad/inseguridad que habría de cargarse a su ministro de Seguridad, Juan José Álvarez, por presión de la Casa Rosada, que promovía a León Arslanián para ese cargo. Por lo tanto, es posible inferir que parte del impacto mediático de la seguridad/inseguridad era potenciado por el kirchnerismo, que ya había iniciado la erosión de Álvarez y también de Solá, gobernador que debería convertirse al kirchnerismo para sobrevivir. Néstor Kirchner se encargaba de promocionar que no le atendía el teléfono a Solá, para así conseguir que los intendentes bonaerenses comenzaran a 'saltar el cerco' y dialogaran directamente con la Casa Rosada. Ese era el plan de Kirchner para ingresar al conurbano bonaerense y convertirlo en su base electoral más importante. Pero el día 13, Kirchner decidió atender a Solá en el teléfono aunque le impuso condiciones, que el diario Página/12 reflejó así: "(...) En el caso de Kirchner y Solá, revela que la distancia y los recelos de ambos quedaron en el pasado. "La nuestra es una relación basada sobre todo en los hechos", definió ayer uno de ellos. Se refería al compromiso del Gobierno para dar a la provincia información de la SIDE sobre delitos graves –léase secuestros– o sobre eventuales casos de complicidad entre la Bonaerense, intendentes y grupos de delincuentes. Ayer, un destacado miembro del gobierno bonaerense recordaba que la provincia no tiene organismo de Inteligencia propio. En el punto álgido de la ola de secuestros, en La Plata se quejaron por esa situación. Pero la información en tiempo real no es el único "hecho" que entusiasmó al gobernador. Kirchner también le prometió ayuda para "modificar la disposición y la infraestructura" de algunas villas del primer cordón del conurbano. En esos lugares, creen autoridades de la provincia, se refugian bandas de delincuentes con años de experiencia que funcionan como escuelas del delito. De cualquier forma, las promesas no se refieren sólo a la problemática de la seguridad. También suponen una clara muestra de apoyo político de Kirchner para que Solá consolide su poder en la provincia. De hecho, el Presidente y el gobernador hablaron de eso en el viaje de ida del Tango 01 al Calafate. En ese periplo, los dos se mostraron distendidos y se hicieron bromas delante de los periodistas. (...)". La Secretaría de Inteligencia (hoy mal llamada SIDE) depende directamente del Presidente de la Nación, y no es un dato menor. Luego, ese ingreso de la SIDE al territorio bonaerense terminaría provocando (sin duda fue culpa de efectivos de la SIDE) el asesinato de Axel Blumberg, el hijo de Juan Carlos Blumberg, aún cuando el no-ingeniero intentó reivindicar a los de la SIDE porque fueron amables y le pusieron auto y chofer a su disposición (y así comenzó el derrumbe de Blumberg). Horacio Verbitsky, columnista de Página/12, presidente del Centro de Estudios Legales y Sociales, y guardián del 'nuevo enfoque' sobre seguridad/inseguridad que promovía el kirchnerismo, como argumento para promover cambios políticos y nuevos jefes en las fuerzas de seguridad, escribió el domingo 16 de noviembre: "Estrangulado por los intendentes del conurbano, que esta semana le declararon la guerra, y el gobierno nacional, que le exige un improbable cambio de personalidad, el gobernador de la provincia de Buenos Aires aceptó remover a dos de los cuatro más altos jefes de su policía, horas después de minimizar los cargos que pesaban contra ellos. Con su último hilo de voz dijo que no habría contemplaciones para quienes delinquen pero reclamó que el mismo rigor se aplique con las policías del resto del país. Puso así el dedo en una llaga más ardiente de lo que él mismo sabe: el comisario de la Policía Federal que el gobierno nacional presenta como el modelo a seguir, reverso de los ineficientes y corruptos bonaerenses, está procesado por privación ilegal de la libertad y torturas, delitos que pueden castigarse hasta con 25 años de reclusión o prisión. Uno de sus compañeros de causa, procesado por el mismo delito, forma parte de un complejo empresarial que controla por satélite y computadora a 150 patrulleros de la Policía Federal y 1.500 de la de Buenos Aires. (...) El martes 11 el secretario de Seguridad Interior de la Nación, Norberto Quantín, presentó la flamante División Antisecuestros de la Policía Federal, cuyos integrantes sólo se dedicarán a investigar esos delitos, a pedido de jueces o fiscales de cualquier lugar del país. Junto a Quantín se sentó el jefe del Departamento Delitos Complejos de la Policía Federal, comisario inspector Carlos Alberto Sablich, de quien depende la nueva División. Quantín dijo que la Policía Federal "actúa de una manera dura, profesional y eficaz". De la dureza, profesionalidad y eficacia de Sablich hay constancias en un expediente que instruye el juez Luis Alberto Zelaya. Desde 1991, Zelaya mantiene un contumaz forcejeo con los jueces de la Sala VII de la Cámara del Crimen. Una y otra vez, el magistrado sobreseyó a Sablich por privación ilegítima de la libertad y torturas y otras tantas la Cámara revocó o anuló sus decisiones y le ordenó profundizar la investigación. (...)". Ese fue el marco del ingreso de Gendarmería a Fuerte Apache, que la agencia estatal de noticias Télam presentó con un despacho informativo difundido a las 10:42 y que comenzaba así: "Buenos Aires, 14 de noviembre (Télam).- Efectivos de Gendarmería Nacional realizaban esta mañana un operativo de control en el barrio Ejército de los Andes, de Ciudadela, en el marco de un plan conjunto de seguridad entre esa fuerza, Prefectura Naval y la policía bonaerense, acordado entre las autoridades nacionales y de la provincia de Buenos Aires. (...)". Por cierto que hubo éxitos importantes. Apenas 2 días después, el 16, a las 18:01, Télam difundió un cable que comenzaba así: "Buenos Aires, 16 de noviembre (Télam). Un hombre que había sido secuestrado en la localidad bonaerense de Ciudadela Norte fue liberado por gendarmes afectados al nuevo plan de seguridad que consiste en saturar de agentes de fuerzas de seguridad los accesos a villas del conurbano, informaron fuentes de Gendarmería Nacional. (...)". Sin embargo, 5 años después, la presencia de Gendarmería Nacional en el predio de Fuerte Apache -más alla de la capacidad profesional de la fuerza de seguridad- es la demostración de que la seguridad/inseguridad permanece. La muerte de un efectivo de Gendarmería en la madrugada del miércoles 29/10 es demostración de que la situación es grave y la política de seguridad que promovió el kirchnerismo, ha fracasado. ¿Acaso se pretende que Gendarmería permanezca en forma permanente en Fuerte Apache? Entonces, resulta obvio que el kirchnerismo tiene una teoría del parche de los problemas pero nunca apunta a la solución de la seguridad/inseguridad ni a la construcción de una Policía Bonaerense eficaz pese a los años que permaneció el tal Arslanián al frente, supuestamente reformando y reformando y reformando y reformando lo que nunca se ha reformado. ¿Incompetencia, tal vez?

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