ver más
ARCHIVO

La nueva usina General Belgrano en la mira: Advierten sobre el impacto ambiental de la central termoeléctrica

Un bloque de consejales de la localidad Bonaerense de Campana, donde se encuentra la usina, advirtió acerca de las consecuencias ambientales que traerá consigo el funcionamiento de la central recientemente inaugurada por Cristina de Kirchner. Las dudas residen en el elevado porcentaje de azufre que contiene el fuel oil utilizado para el funcionamiento de la misma. Recientemente el Gobierno Nacional postergó la aplicación de nuevas especificaciones ambientales que se habían fijado para el uso de fuel oil y que amenazaban con dejar fuera de circulación al combustible que provee Pdvsa para las centrales térmicas.
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). La usina termoeléctrica General Belgrano, ubicada en la localidad bonaerense de Campana, es generadora de inquietudes entre los vecinos que temen que el funcionamiento de la central produzca graves trastornos en el medio ambiente, según informó el sitio La Voz de Zárate. Los habitantes de las zonas aledañas están intrigados acerca de las consecuencias de las emanaciones de gas de la central y de que el fuel oil utilizado para su funcionamiento pueda producir lluvia ácida. Un bloque de consejales del partido Frente por Campana advirtió, primero, que se desconoce detalladamente como funcionará la estación termoeléctrica y cómo se abastecerá. En este sentido, hablaron sobre la gran flotilla de camiones que se necesitarán para abastecer de combustible a la gran usina que consume 150 mil litros por hora de gasoil. "En Argentina ya existe el antecedente de que se probó el gasoil refinado de Venezuela, con el que funcionará esta usina, y ha producido una lluvia ácida en plena Capital Federal. Una universidad, junto a la Defensoría del pueblo, intervinieron en el tema y descubrieron que las centrales termoeléctricas "Puerto" y "Costanera" estaban funcionando con este combustible venezolano, alto en contenido de azufre", explicó el concejal del partido de Carlos Cazador, Rubén Alvarez. En 2007 el Defensor del Pueblo, Eduardo Mondino, realizó una denuncia en la que se pidió que se investigue si 3 centrales termoeléctricas de la costanera de la Ciudad de Buenos Aires producían una lluvia tóxica. Según el informe de la Defensoría, las causas de lo que podría generar esta supuesta lluvia tóxica es que durante el invierno las centrales térmicas utilizan para funcionar fuel oil en vez de gas natural. La lluvia ácida es un fenómeno que puede corroer construcciones y estructuras, se provoca cuando la humedad del aire se mezcla con el óxido de nitrógeno y el dióxido de azufre. Justamente por su elevado contenido de azufre fue que en el 2004 las centrales termoeléctricas rechazaron utilizar fuel oil venezolano. A pesar de ello, el fuel oil que estarían utilizando las centrales termoeléctricas superaría el contenido de azufre permitido por la normativa argentina, que es el 0,5% del peso. Así lo sostiene un informe oficial de la Defensoría del Pueblo quien, a partir de comienzos del 2006, comenzó una investigación basada en las denuncias de vecinos, de distintos barrios porteños, que veían extrañas manchas y polvillo sobre veredas y balcones. Sin embargo, el Gobierno Nacional postergó la aplicación de nuevas especificaciones ambientales que se habían fijado para el uso de fuel oil y que amenazaban con dejar fuera de circulación al combustible que provee Pdvsa para las centrales térmicas. Por la resolución 150, la Secretaría de Energía decidió que hasta nuevo aviso seguirá vigente el actual nivel máximo de azufre en el fuel oil de 10.000 partes por millón (mg/kg) en peso. En septiembre de 2006, Energía había determinado las nuevas especificaciones técnicas y ambientales que debían cumplir los combustibles que se comercialicen en el mercado interno. Entre otros parámetros, dicha norma estableció para el fuel oil que el máximo de azufre permitido desde junio de 2008 debía ser de 7.000 partes por millón en peso. A menos de dos meses de la entrada en vigencia de ese cambio que apuntaba a reducir los niveles de contaminación, el Gobierno lo dejó sin efecto y autorizó que se continúe utilizando un fuel oil más pesado.
¿Agua del río o de las napas? La central termoeléctrica pretende usar mucha cantidad de agua cuando las dos turbinas comiencen a funcionar con el destilado del petróleo. Para ello, tienen planeado construir un acueducto que tomará aguas del Río Paraná, el cuál recién está trazado y se prevé su uso para el mes de noviembre. "Nos informaron que usarán la misma cantidad de agua que de combustible para bajar el nivel de emisión de gases a la atmósfera y casi el doble para refrigerar el circuito primario de generación de energía. Ellos, por el momento, están utilizando el agua de los acuíferos subterráneos Puelche e Hipopuelche pero anunciaron que construirán un acueducto para sacar el agua del río porque tiene menos minerales. Por lo que vimos, la construcción del acueducto va muy retrasada y tememos que comiencen a utilizar agua de las napas para fin de año", explicó el concejal de la oposición. "Vamos a seguir la construcción de la termoeléctrica muy de cerca, si va a funcionar esperamos que lo haga sin contaminar el ambiente de la zona, el cuál ya se encuentra saturado, y mediante un desarrollo sostenible", anticipó el concejal Alvarez. Encendida o desenchufada, a diésel o gas, la central termoeléctrica comenzará a funcionar, al 100 % de su capacidad, recién en marzo del 2009; un año después de la inauguración hecha por la Presidente. Recién en marzo del año próximo, la usina va a aportar 870 MW a la red eléctrica nacional, cuando se inaugure la tercera turbina a vapor capaz de doblar la producción de las dos primeras.

Más Leídas

Seguí Leyendo