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El duhaldismo tendría un as para ganar la pelea con K: La policía santacruceña

La serie de réplicas entre Kirchner y Duhalde no solamente es pública. Ambos esconderían por detrás un pase de facturas que dejarían al descubierto ciertos desaciertos sobre políticas implementadas durante sus respectivas gestiones. De acuerdo a la información publicada esta mañana por el matutino Clarín existe un condimento adicional a la decisión de bajarle el tono a la serie de críticas formuladas tanto por Eduardo Duhalde y Néstor Kirchner: una serie de detalles que podrían ser usados por ambos funcionarios, en caso de que las relaciones empeoren.
La intención oficial de apagar la polémica suscitada entre Eduardo Duhalde y Néstor Kirchner esconde un pase de facturas, que podrían ser utilizados en caso de que las cosas empeoren. Al parecer según relata escuetamente esta mañana el matutino Clarín tanto el kirchnerismo como el duhaldismo tendrían en la manga un as para jugar en caso de que de que las relaciones se terminen compliquen: "Hay mucha desconfianza en las dos orillas. En el kirchnerismo aseguran que habría información que encontró la actual gestión y que hablaría muy mal de dos ex funcionarios de Duhalde. Uno de ellos hoy es diputado nacional y el otro provincial. En el duhaldismo, por su parte, aseguran poseer documentación que involucraría en graves hechos de corrupción a la Policía santacruceña durante la gestión de Kirchner como gobernador. La batalla, en todo caso, sólo se ha postergado", cita en su artículo Clarín. A continuación, se transcribe una nota que U24 publicó en su edición del 4 de noviembre de 2003. La investigación pertenece, en realidad, al semanario El Ciudadano, de Río Gallegos, en la cual el periodista Héctor Barabino revelaba datos sobre la fuerza policial santacruceña en la que aseveraba que esa policía no se asemeja a Los Intocables, de Elliot Ness. "Hace 12 años, Néstor Carlos Kirchner le confió en su amigo de la infancia, el comisario Wilfredo Roque, la conducción de la problemática policía santacruceña, que arreglaba a los balazos su interna por el control de la institución y los ingresos no presupuestarios, vulgarmente llamados la Caja. Roque tenía, en aquel entonces, una pareja que, en sus tiempos de ocio, era una militante lupinera, o sea una simpatizante del Frente para la Victoria, de Kirchner. O sea que a la amistad de antaño se le sumó el proyecto político común. Cuando Kirchner designó a Roque, envió a la jubilación anticipada a una gran cantidad de oficiales de la Policía provincial. En definitiva, en la Nación Kirchner se limitaa intentar repetir, en lo que se refiera a cualquier uniformado (lo obsesionan los uniformes), lo que ya hizo en Santa Cruz. El ascenso y la consolidación del comisario Roque planchó a la fuerza de seguridad porque le puso un techo a los ascensos. Además, hay que destacarlo, su jefatura fue prolongada. Sin ascensos, ni ingreso de personal subalterno, la Policía de Santa Cruz se fue convirtiendo en una fuerza de oficiales de escritorio, muy escasa de tropa. Pero ocurrió algo más: debió reforzar, con el pago de adicionales, los magros ingresos de la gran cantidad de jefes. En ese punto, las fuerzas policiales se asemejan más allá de las latitudes de sus jurisdicciones. Un parroquiano preguntó noches atrás: ¿Cuántos polvos cuesta el auto del comisario?", y todos rieron en la mesa de póker patagónica. Ocurre que la tolerancia de la prostitución es parte del ingreso policial en todos los lugares donde el sexo pago se encuentra prohibido. Es más: la sospecha de muchos es que la prostitución no se legaliza en vastas jurisdicciones argentinas para permitirle a las fuerzas de seguridad continuar percibiendo un ingreso extrapresupuestario. En la bonaerense Mar del Plata el tema resultó macabro cuando, discrepancias sobre las tarifas, resultaron en el asesinato de varias mujeres de un burdel regulado por la policía, que intentó atribuir a un asesino serial al que apodó el Loco de la Ruta. Al sexo, se le suma, tradicionalmente, el juego clandestino que, sin embargo, ha mermado considerablemente por la expansión de las loterías gubernamentales. ¿La merma del juego clandestino fue reemplazada por la tolerancia al narcotráfico? Es todo un tema, especialmente cuando, en proporción, el consumo se sospecha elevado en Santa Cruz. Pero acerca de eso Roque afirma no poder aportar mucho. Lo concreto es que hoy, el comentario generalizado de los jefes policiales es que la Santacruceña carece de conducción, y que sus mayores esfuerzos se dilapidan en rivalidades internas. Se diría que es un calco, a la distancia, de la mucho más grande Bonaerense. Kirchner creó una Subsecretaría de Seguridad provincial para intentar impedir sorpresas en materia de inseguridad pública pero se equivocó en la designación. El abogado Néstor Peña resultó un torpe político que sólo se dedicó a crear un célula de inteligencia paralela (y palaciega), afecta a las extorsiones domésticas, a las que intentó disfrazar de búsqueda de transparencia policial. Ahora, con el retiro cercano del comisario general Roque y la posibilidad de su traslado a la Ciudad de Buenos Aires para cuidar las espaldas del Presidente, o algo así, la interna policial se reabrió con furia. En su habitual columna en el semanario El Ciudadano, el periodista Héctor Barabino cuenta lo que ocurre hoy en el interior de la fuerza policial santacruceña, mientras el Presidente exige al gobernador Felipe Solá y a su ministro Juan José Alvarez, medidas ejemplares en la policía bonaerense: Barabino es uno de los periodistas mejor informados de Río Gallegos y sabe de lo que escribe. Entonces, a leerlo: "Mientas tanto nuestra policía navega en un clima de tensión tras la suspensión del comisario Ojeda y la incertidumbre que impera a raíz de los cambios en la cúpula que se demoran más de lo aconsejable. Lo cierto es que en Santa Cruz muchos policías contuvieron el aire mientras el Presidente anunciaba la poda en la policía de la pcia de Buenos Aires, ya que los trascendidos en el mismo sentido dan vuelta como fantasmas en la institución que hace poco vio cómo se descabezaba a todo un sector con la excusa de un perro vagabundo atrapado por los enlazadores municipales y una señora sensible que intentó impedir que se lo lleven al sacrificio". Al parecer, Ojeda quería acumular los méritos suficientes como para reemplazar a Roque, sin tener que pactar con él. Entonces ocurrió algún acontecimiento que postergó sus ambiciones. "Es una medida preventiva que no implica sanción de ningún tipo", manifestó el comisario Roque a raíz del caso Ojeda. "Es una medida cautelar para transparentar la investigación y eso es lo que ha hecho la Jefatura de Policía aguardando el resultado de las actuaciones investigativas", señaló Roque, adelantando que "cuando finalice el sumario, las actuaciones serán elevadas a la Jefatura y allí se decidirá el resultado final de este sumario". ¿A qué se refieren Roque y otros, para solaz del estilete del colega Barabino? La responsabilidad de la sustanciación de los sumarios a Ojeda y Cia. cayó en manos de la oficial principal y abogada Belisa Yañez, a cargo del Departamento Legales de la Policía de Santa Cruz. "Pero bien pudo ir a cualquier oficial ya que todos son sumariantes", reveló una fuente que sospecha que al comisario Ojeda lo van a mandar a la picadora. Y que Yañez no fue designada con un rol decorativo. Otras fuentes, en cambio, sostienen que el caso servirá como una prenda de cambio para tener de rehén a Ojeda hasta después de la asunción del gobernador Sergio Acevedo y, una vez reconstituida la pirámide jerárquica, lo sobreseerán pero ya será demasiado tarde para lágrimas. # La policía K Raúl Camejo, el comisario que estuvo 2 años a la sombra, acusado de irregularidades hasta que fue blanqueado, es hoy el hombre que se hizo cargo de la conducción de la regional, para malestar de muchos policías que sangran por la herida por lo que pasó con Ojeda. Camejo es ladero o compadre o compinche de Roque, pero las referidas fuentes sostienen que no tiene sostén político propio; más bien creen que "no tiene chapa" para ascender al cargo que dejará Roque en las próximas semanas. Todo indica, sin embargo, que encumbrar a Camejo es la intención de Roque y... ¿de Kirchner? La suspensión en funciones de Ojeda ocurrió luego de un encuentro entre los policías que responden a Roque en la Comisaría 1ra., oportunidad en que se comentó, en un clima de distensión (se diría que de cierta joda), "la caída del hombre que aspiraba a la Jefatura". Inmediatamente después de asumir sus nuevas responsabilidades, Camejo convocó a su mano derecha, un oficial de apellido Caicheo, a quien los sectores disconformes de la policía consideran un hombre de sólidos nexos con conocedores de los códigos del crimen organizado (se habla de un sumario que lo involucra y que, juran, darán a conocer en los próximos días -a modo de panfleto como se estila hoy día). Las amenazas de denuncias contra Caicheo no son las más graves que se deslizan en estos días en Río Gallegos porque hay otras que revelan los antecedentes de muchos de los aspirantes a Jefe de la policía. Si un día se libera la información policial, probablemente se conozca más acerca de la compra-venta de vehículos por parte de un encumbrado jefe que se quedó con el dinero de los adicionales. Tambión deberían trascender precisiones acerca del desfile de señoritas -algunas de Río Gallegos y otras no- que aparece en un expediente que circula por las manos de quien quiera enterarse, con escuchas telefónicas incluidas y la aparición de apellidos notables en casos de corrupción de menores. Pero usted estará de acuerdo que la ley no es igual para todos, qué novedad, ¿no? "Al oficial Ulloa lo sumariaron por faltas graves y ya está pedida su cesantía, y resulta que ahora quieren poner a gente que usó la institución para provecho propio" se quejan. "El comisario R. Olivares aún vive en la vivienda oficial de Tucumán 15 a la vuelta de la seccional 1ra., a pesar de que hace 3 años que está jubilado"; mientras sectores íntegros están desmantelados" y ponen como ejemplo al G.O.E. (Grupo de Operaciones Especiales), a cargo del oficial Lucio Villarroel, que navega en entre el ocio y la inercia, al punto que algunos policías lo llaman el Comando de Asadores de Roque, en alusión a los exquisitos y reiterados asados con que suelen homenajear al Jefe de Policía. Mientras la droga y los robos son noticias cotidianas en la otrora apacible provincia, la policía se entretiene en juegos de poder domésticos y nichos de negocios. Desde la jubilación del Dr. Peña, la subsecretaría se encuentra vacante y, es lo peor, no se nota. Ningún oficial de rango en Santa Cruz puede explicar su patrimonio".

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