El caso Conzi llevaría a Burlando a escena: ¿Quién le pagó US$ 25.000 al remisero?
Rodolfo José Fernández, conductor del automóvil de alquiler y quien recibió 6 balazos en la noche del 16 de enero de 2003 disparados por Horacio Conzi, presuntamente, reconoció, bajo juramento, que cobró "US$ 20.000 ó US$ 25.000" de parte "de uno" de los integrantes de la familia Conzi, a cambio de entregarle 1 de los proyectiles que le extrajeron del cuerpo, para eventuales pericias balísticas. Fernández, quien proclamó su fe de "católico, apostólico, romano" y se definió de "confesión y comunión dominical", declaró que "yo creo que puedo perdonarlo (al autor de los disparos) porque lo que pasó, pasó. Estoy vivo, puedo ir a la cancha, ver a mi hija". De inmediato entre el público Elsa Rodríguez de Schenone, la madre de Marcos, que estaba sentada en la 2da. fila, reaccionó indignada, se puso de pie al grito de "dice eso porque no le pasó a él!" y se retiró entre sollozos de la sala de audiencias. El chofer del remís detalló que concurrió a un estudio jurídico en Puerto Madero -al cual identificó como "del doctor (Fernando ) Burlando -y que allí se reunió con uno de los abogados defensores de Conzi, Ricardo Montemurro, y el dueño de la remisería para la que trabajaba, Emilio Rolón. "El doctor Montemurro me dijo que estaban a mi disposición para ayudarme en cualquier cosa que necesitara, por la atención médica o cosas así, porque 'Dallas' consideraba que debían colaborar conmigo ya que ellos trabajaban siempre con esa remisería", relató. Fernández reconoció que no accionará civilmente contra quien lo hirió para exigirle un resarcimiento económico porque, según explicó, "no me preocupa el dinero" y "me siento conforme con lo que tengo". Pero luego resultó que había recibido dinero. Los abogados de la familia del joven Marcos Schenone ampliaron el interrogatorio al chofer y éste aseguró que desconocía de dónde provino el dinero, y señaló que "eso hay que preguntárselo a mi abogado" al cual identificó sólo por su apellido como "doctor Conti". Pero los abogados siguieron presionando en el juicio oral y público, y Fernández admitió que "es obvio que vino de uno" de los integrantes de la familia Conzi. La confesión provocó muchos comentarios porque hay sospechas de que la familia Conzi podría haber presionado a los testigos, o bien haberles ofertado algún beneficio a cambio de declarar en favor de Horacio Conzi, acusado y procesado por el asesinato de Marcos Schenone, en la localidad bonaerense de San Isidro. El remisero recordó que la joven Paula Alonso, una de las heridas en la balacera, dijo mientras viajaban que la camioneta que los perseguía por la avenida Libertador "era la que usaba Horacio (Conzi), el dueño de 'Dallas' o uno que se hacía pasar por dueño de 'Dallas'". Marcelo Adamoli, abogado de la familia Schenone, explicó: "El testimonio de Fernández se dividió en una 1ra. etapa en que coincidió con los otros testimonios. Pero después se tornó más vidriosa e incriminatoria para con los Conzi. Desde mi punto de vista es un testigo para descalificar", dijo a Radio 10. "La única verdad es que Horacio Conzi fue el matador de Marcos y el casi matador de otras 4 personas más", agregó. También declaró el joven Gustavo Alberto Pacheco, que salió aquella noche con Marcos para ir a bailar a 'Dallas' y viajaba en el asiento delantero del remis baleado, aunque fue el único que resultó ileso. Pacheco coincidió con el remisero Fernández en que Paula Alonso había identificado a Conzi como el conductor de la camioneta Jeep Grand Cherokee desde la que partieron los disparos, pero dijo que la escuchó decir eso cuando pasó todo y ya se habían bajado del automóvil. Gustavo Pacheco no fue muy convicente en su testimonio, sino en extremo evasivo. Negó haber visto a quien les disparó, y los hermanos de la víctima se mostraron disconformes con su testimonio ya que creen que omitió en su relato que Marcos desde un principio sabía que era de Conzi quien los seguía de cerca con su camioneta. Pacheco intentó tomar distancia del caso. Por esto llegaron a preguntarle si había recibido alguna intimidación y Pacheco relató una situación extraña que había vivido días atrás, cuando una joven lo citó a un lugar al que ella luego no concurrió. Antes, Conzi no soportó seguir presenciando la audiencia y a través de sus abogados pidió autorización para retirarse de la sala. El abogado de Conzi, Ricardo Montemurro, expuso que su cliente sufría "un alto estado de ansiedad" por tener que permanecer sentado en el banquillo y mostraba "problemas de conducta"; el tribunal hizo lugar al pedido y ordenó que Conzi fuese retirado, aunque lo obligaron a aguardar en una sala contigua. Conzi no participará ya de las audiencias del juicio por el asesinato de Marcos Schenone. El lunes, dos testigos iniciales del juicio oral y público fueron sometidas a un careo debido a que Paula Alonso reconoció al empresario gastronómico como la persona que manejaba el vehículo desde el que le dispararon a Marcos Schenone. Sin embargo, Gisella Carabeta dijo no recordar la cara del agresor ni el color de la camioneta. El acusado Conzi aplaudió a la testigo Gisella "como festejando porque no lo habían reconocido", relató el padre de Marcos Schenone. Conzi quiere que lo declaren inimputable y Elena, la madre de Marcos, dijo que no corresponde ya que esas actitudes, no son de una persona "dopada con medicamentos", sino a alguien que puede razonar. La familia Schenone confía en que Conzi quede comprometido cuando comiencen las pericias psicológicas. Burlando Luego de la pelea que los hermanos Hugo y Horacio Conzi tuvieron con el abogado Fernando Burlando -incluso hay un pleito judicial por dinero entre ellos-, los defensores son los letrados Gonzalo Díaz Cantón y Ricardo Montemurro. La estrategia de defensa tiene 2 grandes frentes: intentar demoler con nulidades las pruebas de la instrucción y convencer al tribunal de que Conzi es inimputable. Sobre el 1er. punto, los defensores sufrieron un duro revés el 25 de junio pasado cuando un 2do. peritaje balístico ordenado para el juicio confirmó que una de las pistolas Pietro Beretta calibre 9 milímetros secuestrada en la casa de Conzi fue la empleada en el crimen de Schenone. El hermano mayor del imputado, Hugo Conzi -quien será el último testigo en el debate-, siempre sostuvo que se había fraguado la 1ra. pericia balística. "Horacio le dijo a su hermano que se deshiciera de un arma que no había empleado en el crimen, o se confundió Hugo y le entregó a la policía el arma homicida pensando que estaba limpia", explicó una fuente judicial. Schenone, de 23 años y un deportista profesional del mountain bike, murió de 3 balazos que ingresaron por su espalda; Paula Alonso, Gisella Carabetta y el remisero Fernández resultaron baleados y el único ileso fue Pacheco. Conzi estuvo prófugo durante 57 días y burló a todas las fuerzas de seguridad del país hasta que el 14 de marzo de 2003 fue detenido con peluca y documento falso en la ciudad de Mar del Plata y desde entonces está detenido en el penal de Campana.