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La voluntad estatista de K contrasta con la privatización cubana

Mientras que en la Argentina el presidente Néstor Kirchner promueve la estatización de las empresas de servicios públicos, en Cuba, el tan admirado comandante Fidel Castro, impulsa en silencio -luego de tres décadas de fracasos de gestión del Estado- privatizaciones en el sector del agua. Ésta es una de las mayores debilidades de su régimen que deja en evidencia el gran fracaso del Gobierno cubano para administrar recursos.
El saneamiento básico (la prestación de servicios de agua y cloacas) es llamada por los especialistas " la hermana pobre de los servicios". Pese a ser el servicio más importante a nivel de las personas en particular por su estrecha vinculación con la salud (Los médicos sanitaristas son los primeros en reconocer que la ingeniería sanitaria ha hecho a nivel mundial más por la salud que la medicina, empezando por hacer posible la vida en las grandes ciudades) sufre de una absoluta desconsideración social y política como actividad industrial extremadamente compleja, carece del Lobby que respalda la gestión de la energía el gas o las telecomunicaciones y no tiene el financiamiento específico que tienen los planes de vivienda ( FONAVI) , las rutas ( FVF) o la energía (FEDEI). En nuestro país esto se grafica en números escalofriantes: Le falta agua por red a 8 millones de habitantes, cloacas a las cuales conectarse a 21 millones y solo tienen un tratamiento de efluentes eficiente unos 7 millones de argentinos. Ciudades como Rosario, Santa Fe, Corrientes, Resistencia, gran parte de la Capital Federal y el conurbano bonaerense solo por hacer referencias carecen de tratamientos de efluentes adecuados. En una situación casi incomprensible hoy existen más familias con celulares y disposición para enfrentar un abono de 35 pesos por mes que familias con cloacas que además están muy mal dispuestas para pagar 15 pesos por mes. Otra paradoja es que existen más familias con videocable y disposición a pagar un abono mensual semejante al del celular que familias con un eficiente tratamiento de efluentes que además según surge de encuestas no están dispuestas a pagar por él. Pese a todos estos números son mejores que los existentes al inicio de los 90 cuando nuestro país ocupaba por su cobertura el lugar 19º en América Latina luego de haber ocupado el primero en las primeras décadas del siglo XX. Hoy está tercero en agua y quinto en cloacas en Sudamérica. En efecto salvo la paradoja no extrapolable de Chile donde un proceso de reformas a fines de los 80, continuidad y privatizaciones en los 90, políticas racionales, subsidios al consumo y paradójicamente las tarifas más altas de América Latina han dado como resultado un sistema de saneamiento con casi 100% de cobertura urbana y rural con sistema medido y sistemas cloacales y de tratamiento que pronto serán superiores a los de muchos países desarrollados, el resto de América Latina con suerte dispar y variantes regionales incluso temporalmente exitosas busca su camino, sin contar con comprensión social y política , seguramente esto responsabilidad del propio sector. En esta búsqueda es muy interesante por su evolución y resultados la privatización de los sistemas de agua que con todo pragmatismo llevó adelante Cuba para superar los graves problemas de abastecimiento que a fines de los 90 llegaron incluso a comprometer tanto el desarrollo turístico como la estabilidad política. Las acciones pragmáticas comenzaron en realidad en 1997 cuando luego de más de tres décadas de absoluta gratuidad en el suministro de agua potable los hogares comenzaron a pagar un peso por persona al mes paralelamente frente a falta de resultados de la gestión pública y la presión de los empresarios hoteleros de Baradero (El principal centro turístico de la isla) suspendiendo proyectos y advirtiendo la imposibilidad de sostener el negocio por falta de agua Castro acepta el asesoramiento a través de los inversores españoles de Aguas de Barcelona prestigioso operador español internacional, el que con un plan de colocación de medidores, tarifación por consumo, modernización de la gestión de operación y algo de inversión revierten lo que era una situación imposible de resolver hasta entonces. Frente a esta realidad sin licitación internacional, ni ninguno de los procedimientos que se acostumbran para un negocio de tal magnitud se crea en el 2.000 "Aguas de la Habana" (Sociedad Concesionaria para la Gestión y Fomento de los Servicios de Acueducto, Alcantarillado, Saneamiento y Drenaje Pluvial S.A.). # Aguas de La Habana Cuenta como accionistas al Instituto de Recursos Hidráulicos (50%), Aguas de Barcelona (45%) y el ejercicio de la Gerencia y un 5 % está en manos del empresario español Enrique Martinón. Tiene como objeto social la gestión de los servicios de alcantarillado, saneamiento, drenaje pluvial y otros servicios vinculados a esta actividad, así como el desarrollo y mejoramiento de las infraestructuras y redes en Ciudad de La Habana. El contrato de Concesión es por 25 años y es prorrogable. Para encontrar un sistema que permita financiar la fuerte inversión en ingeniería y obras que se necesitan para revertir un gravísimo estado de cosas, AGBAR (Aguas de Barcelona) practica una doble facturación a los consumidores de las dos terceras partes de La Habana, zona en la que hasta ahora está operando. Mientras cobra un peso cubano por metro cúbico a los consumidores nacionales, a los extranjeros -complejos turísticos fundamentalmente- les cobra un dólar, lo que en cualquier caso representa una tarifa un 33 % más barata que, por ejemplo, la que se tiene establecida para el área metropolitana de Barcelona. Para los locales la familia que consuma 20 m3 gastará un 8% de los ingresos promedio de 262 pesos cubanos, en un servicio que hasta hace poco tiempo no solo no era medido, sino que era gratis. Aguas de Barcelona factura unos 9 millones de dólares al año, solo de los usuarios en dólares. Por otra parte y para que el Estado cubano pueda realizar inversiones que resultan imposible recuperar de las tarifas, Aguas de Barcelona le aporta financiamiento a devolver. Al presente se lleva adelante una masiva colocación de medidores de agua en la Habana que apunta a abaratar el valor del m3 para las familias tipo (4 personas) que consuman menos de 12m3 al mes y lo aumente para las que estén con consumos mayores de 3m3 al mes por persona. En lo que hace a promover la participación del capital privado la Ley No. 77 declara todos los sectores económicos están abiertos a la inversión extranjera excepto educación y salud para la población y las fuerzas armadas con excepción de sus actividades. Las participaciones en el capital social se determinan por acuerdo de partes, la ley no establece un límite máximo de participación de un inversor extranjero. Los derechos de propiedad sobre inmuebles a favor de los inversores pueden ser incluidos como contribución de la parte cubana. Existe un impuesto a los ingresos del 30 % y por el uso de la fuerza laboral solo debe agregar para el Estado un 11% y 14% para contribuir a la seguridad social. Los inversores extranjeros están exceptuados del pago de impuestos sobre sus utilidades. Existe asimismo la posibilidad de beneficiarse con condiciones aduaneras especiales para la importación de mercaderías para la actividad. La situación en La Habana, habitada por 2,2 millones de personas era grave con carencia absoluta de agua en algunas zonas y abastecimiento inestable en otras. Más de 90.000 habaneros recibían el agua exclusivamente en "pipas" (camiones cisternas) y una gran mayoría tenía solo horas de agua. Hoy ese número descendió a 20.000 y hay notables mejoras, que han conducido a negociaciones para que a Varadero se sume toda la ciudad y no los dos tercios actuales y se analiza la privatización de otras localidades No deja de ser una contradicción que mientras Cuba y China, con absoluto pragmatismo reemplazan la gestión pública de un recurso estratégico como el agua, modernizan los sistemas de facturación y promueven el uso racional en muchos de nuestros países, desde una visión estrictamente ideológica se pone más el acento en las forma en que se hacen las cosas que en los resultados. Mientras que la energía o los pulsos telefónicos pueden fabricarse, hoy prácticamente en cualquier lugar, pocos advierten que hoy existe en la naturaleza la misma cantidad de agua que había en la época de los dinosaurios y que cada día el planeta tiene 240.000 habitantes más y hay mas riego y hay más industrias que demandan más agua y en la medida que no actuemos centrados en los resultados que solo provendrán de una gestión racional marchamos en claro rumbo de colisión. El Comandante no quiere chocar.

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