A pesar del paso del tiempo, la policía cordobesa no cesó el pedido de captura de Toledo. Esto permitió que se activara una alarma en un hospital ubicado en la Ciudad de Buenos Aires, donde se registró el tan ansiado nombre entre la lista de pacientes.
Así, con una ubicación potencial precisa, la policía de Córdoba demandó la detención del prófugo, que fue ubicado en un sigiloso operativo en el barrio porteño de Palermo. Al parecer, Toledo se habría topado con un delicado estado de salud que lo obligó a registrarse en el sistema sanitario.
Tras la confirmación de su paradero y su identificación, la Policía Federal detuvo al sospechoso, que casualmente estaba en situación de indigencia. Según las fuentes judiciales, el prófugo habría elegido la vida en la calle como método de “camuflaje” al conocer su intensa búsqueda.
Y como se dice comúnmente, los indigentes son personas “invisibles”, lo que le permitió pasar 10 años alejado de la Justicia. Y ahora, entrará en juego la posibilidad de extinción penal dada la cantidad de años que transcurrieron desde el día del delito, aunque de ello depende la potencial condena que obtendría en un juicio, en caso de ser encontrado culpable.
Otro informe revela el incremento de la pobreza mientras el Gobierno esconde las estadísticas sobre los pobres e indigentes.
El crimen de García remonda, y la indigencia como camuflaje.