- Bernard Arnault (dueño de LVMH) tiene el Suymphony, de US$ 156 millones.
- Le siguen Jeff Bezos (Amazon), con el Y721 de US$ 152 millones; y Larry Ellison (Oracle) con el Musashi, de US$ 108 millones.
- La lista sigue con Bill Gates y su Wayfinder, de US$ 106 millones; y Larry Page (Google), con su Senses de US$ 93 millones.
- Su socio en Google, Sergey Brin, tiene el Dragonfly, de US$ 89 millones; y Carlos Slim Helu (America Moviles / Telmex) tiene el Ostar, de US$ 77 millones.
- Amancio Ortega (Inditex / Zara) tiene el Drizzle, de US$ 53 millones; Sir Len Blavatnik (Access Industries Holdings y Warner Music) tiene el Odessa II, de US$ 32 millones; y Vladimir Potanin (Norilsk Nickel) el Barbara, de US$ 26 millones.
Obvio que en la Argentina hay sindicalistas y políticos y funcionarios impresentables que viajan a Qatar a exhibir su fortaleza financiera. Pero el Attila, de 64 metros, 5 cubiertas con 2 piletas de natación, marina propia para deportes acuáticos y cocina extra al aire libre, con bandera de Gran Caimán, no es de Mauricio Filiberti desde 2021. Y lo más interesante es que Filiberti lo compró antes de que Malena Galmarini de Massa fuese presidenta de Aysa.
Ahora la gran pregunta a los tuiteros del PRO: ¿Los funcionarios de Mauricio Macri no hicieron negocios con Transclor o sólo la Administración del FdT tiene negocios con Transclor? Ahí es donde la Grieta adquiere su nivel de estupidez evidente.
Luego, a nadie le interesó lo más divertido: ¿De quién será hoy Attila? No. En todo caso pareciera existir un enojo porque no sigue siendo de Filiberti, así se lo podría putear tranquilo.
En la página de Alquiler de Yates en Ibiza & Barcos Barcelona S.L. se ofrece el Attila hoy día. Es decir que se puede arrendar la embarción. Es algo que estilan muchos propietarios de aviones y yates: cederlo en alquiler cuando no lo utilizan, y así lograr pagar los gastos del mantenimiento.
El Attila fue ofertado para su venta por la empresa Burgess que en este momento está pidiendo US$ 100 millones un yate llamado Invictus, y US$ 44 millones por otro llamado Double Down. Pero Burgess no informa quién compró Attila.