Pitty ya se encontraba bajo investigación judicial a raíz de una denuncia que la acusa, precisamente, de presuntamente captar y manipular a personas atravesadas por situaciones de vulnerabilidad para obtener dinero o bienes.
Y ahora los investigadores deberán determinar si la relación que mantenía con Romina tiene alguna relevancia para la causa o si se trata simplemente de una referencia realizada por el femicida en su carta.
Por qué el nombre de Pitty la numeróloga terminó en el expediente
El crimen ocurrió en una vivienda de la calle Pedro Morán al 5200, en Villa Devoto.
De acuerdo con la reconstrucción incorporada a la investigación, durante la madrugada se produjo una fuerte discusión entre Romina y Walter. Cerca de las 6.50, el hijo de 21 años de la pareja llamó desesperadamente al 911 después de que su hermana de apenas ocho años lo despertara para advertirle lo que estaba sucediendo.
Cuando el joven llegó hasta donde estaba su madre, la encontró gravemente herida.
Los médicos del SAME constataron posteriormente su muerte. Romina presentaba varias heridas de arma blanca, una de ellas en el cuello.
Walter había abandonado la vivienda. La Policía lo encontró poco después, a unos 200 metros del lugar, con una herida cortante en el cuello.
Pero dentro de la casa apareció otro elemento que comenzó a ser analizado: una carta dirigida a sus hijos.
En ese texto, Verón habló de problemas económicos y familiares, de una propiedad que había sido vendida y de deudas. También manifestó su enojo porque, según su relato, Romina pretendía continuar su vida sin él. Y en medio de esa explicación apareció Pitty.
El acusado sostuvo que la numeróloga había cambiado la personalidad de su pareja y la vinculó con el deterioro de la relación.
La Justicia deberá analizar el manuscrito dentro del conjunto de pruebas. Que el acusado haya señalado a una tercera persona, por supuesto, no desplaza su responsabilidad por el femicidio ni convierte sus afirmaciones en hechos comprobados.
Romina (¿estaba vulnerable?) tenía un vínculo comercial con Pitty
La relación entre ambas mujeres no era únicamente circunstancial.
Según contó la propia Pitty después del crimen, Romina estaba vinculada comercialmente con su marca de velas y esencias. Calvo administraba una franquicia de Pitty Velas y proyectaba abrir otro establecimiento más cerca de su vivienda.
“Era una persona espectacular”, manifestó públicamente Asad al referirse a la víctima.
Incluso contó que fue el propio hijo de Romina quien la llamó aquella mañana para comunicarle la tragedia.
Pero durante la inspección de la vivienda surgió otro detalle que llamó la atención de los investigadores.
En el living había un altar con imágenes religiosas y distintas oraciones en las que Romina invocaba a Pitty y le pedía ayuda para que sus negocios funcionaran.
Ese hallazgo tampoco demuestra por sí mismo la existencia de manipulación o de un delito. Sí permite advertir que la presencia de la numeróloga en la vida de la víctima iba más allá de una relación completamente distante. Y es justamente allí donde aparece el antecedente que vuelve mucho más sensible toda la historia.
Una denuncia por presuntamente captar personas vulnerables
Meses antes del femicidio, el nombre de Pitty ya había llegado a los tribunales por una acusación delicada.
La numeróloga se encuentra investigada a partir de una denuncia presentada por Pablo Salum, fundador de Red LibreMentes y conocido por sus denuncias públicas contra lo que denomina “pseudociencias coercitivas”.
Salum acusó a Asad de aprovecharse presuntamente de personas atravesadas por situaciones de vulnerabilidad emocional o psicológica, manipularlas y conseguir de esa manera dinero o bienes.
La denuncia no equivale a una condena y las acusaciones deberán ser demostradas judicialmente.
El expediente incluso provocó una discusión entre la Justicia ordinaria y el fuero federal acerca de quién debía investigarlo. Finalmente intervino la Corte Suprema, que determinó que el caso debía quedar en manos de la Justicia penal ordinaria. La causa terminó radicada ante el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N°31.
La resolución resulta importante porque la investigación sobre la supuesta manipulación de clientes continuó su curso de manera independiente de otro expediente que había involucrado anteriormente a Asad.
El antecedente del Banco Nación
Pitty ya había quedado bajo la lupa pública en 2023 cuando trascendió su contratación durante la gestión de Silvina Batakis al frente del Banco Nación para brindar un servicio de coaching.
Aquella situación derivó en una investigación federal impulsada tras una denuncia de la entonces diputada Graciela Ocaña. El fiscal Guillermo Marijuan llegó a imputar a exfuncionarios y a Asad por distintos delitos vinculados con la administración pública.
Sin embargo, ese expediente tuvo un desenlace concreto que resulta fundamental aclarar: Pitty y el resto de los involucrados fueron sobreseídos.
Una auditoría interna del Banco Nación concluyó que no había podido determinarse la existencia de un perjuicio patrimonial para la entidad producto de aquella contratación.
Por eso, la causa que permanece abierta por la denuncia de Salum es diferente: apunta específicamente a la actividad privada de Asad como numeróloga y a la acusación de una supuesta manipulación de personas vulnerables.
Pitty rechazó las acusaciones
Asad negó públicamente las imputaciones y respondió con dureza contra Salum.
Durante una aparición televisiva en DDM meses atrás, aseguró que el denunciante la había acosado durante años y sostuvo que llegó a recibir amenazas. Según su relato, acudió a la Justicia y presentó registros de llamadas para respaldar su versión.
También rechazó categóricamente la idea de que utilice la numerología para captar personas.
“¿Yo cómo voy a captar gente?”, cuestionó durante su descargo, en el que se definió como una numeróloga “simple” y aseguró tener un “don”.
Incluso afirmó no tener inconvenientes en que la Justicia avance sobre su actividad: “Que investiguen todo lo que quieran”.
La pregunta que deja el caso
El femicidio de Romina Calvo no demuestra que haya existido ningún delito cometido por Pitty ni permite atribuirle responsabilidad alguna sobre el crimen. El único acusado de matar a la mujer es Walter Verón.
Pero la aparición del nombre de la numeróloga dentro de la escena que rodea el caso inevitablemente genera interrogantes por sus antecedentes judiciales.
Por un lado, el femicida escribió que Pitty había cambiado la personalidad de Romina. Por otro, la víctima mantenía una relación comercial con Asad y en su vivienda fueron encontradas oraciones en las que recurría a ella para pedir ayuda con sus negocios.
Y, por fuera de este expediente, existe una investigación previa en la que se acusa a la numeróloga de presuntamente aprovecharse de personas en situaciones de vulnerabilidad.
Nada de eso permite concluir que Romina haya sido víctima de una eventual manipulación por parte de Asad. Esa conexión, hasta ahora, no está probada.
Pero la coincidencia es suficiente para instalar una pregunta que ahora podría interesar a los investigadores: ¿qué tipo de vínculo existía realmente entre Romina y Pitty y hasta dónde llegaba la influencia de la numeróloga sobre la víctima?
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