Tuvieron tres hijos: Jorge Martín en 1953; Alejandro Martín en 1955 y María Fabiana en 1956.
El matrimonio duró hasta 1970 cuando Taty habló con sus hijos y les dijo que se iba a divorciar.
En 1974, Alejandro ingresó a trabajar al Instituto Geográfico Militar. Para entonces, estudiaba medicina en la Universidad de Buenos Aires (UBA) y militaba en el Partido Revolucionario de los Trabajadores-Ejército Revolucionario del Pueblo (PRT-ERP). Cuando lo desaparecieron, en 1975, cuando todavía existía un gobierno civil en Argentina, En 1974, Alejandro ingresó a trabajar al Instituto Geográfico Militar. Para entonces, estudiaba medicina en la Universidad de Buenos Aires (UBA) y militaba en el Partido Revolucionario de los Trabajadores-Ejército Revolucionario del Pueblo (PRT-ERP). Cuando lo desaparecieron, en 1975, cuando todavía existía un gobierno civil en Argentina,
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Las "locas" seguimos de pie, solía repetir Taty Almeida
Una peregrinación de más de medio siglo
La mujer fue a golpear las puertas de militares conocidos como Orlando Ramón Agosti, titular de la Fuerza Aérea, Leopoldo Fortunato Galtieri, titular del Ejército, Albano Harguindeguy, ex ministro de Interior y Ramón Camps, ex jefe de la policía bonaerense.
Tras el golpe de estado del 24 de marzo de 1976 no se incorporó a las Madres de Plaza de Mayo porque temía que la consideraran una espía debido a su numeroso entorno familiar. Luego, se acercó a la Casa de las Madres, que estaba en la calle Lavalle y lo primero que vio fue la pared repleta de los rostros de los desaparecidos. Tras el golpe de estado del 24 de marzo de 1976 no se incorporó a las Madres de Plaza de Mayo porque temía que la consideraran una espía debido a su numeroso entorno familiar. Luego, se acercó a la Casa de las Madres, que estaba en la calle Lavalle y lo primero que vio fue la pared repleta de los rostros de los desaparecidos.
En septiembre de 1979, hizo fila en Avenida de Mayo para denunciar la desaparición de Alejandro ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).
No dudó en ir a contar su caso a la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (Conadep).
Un dolor que jamás se apagó
“Yo me siento parida por Alejandro. Me bajó de esa burbuja en la que toda la vida había vivido. Y estoy muy orgullosa de que él haya sido quien me parió. Yo era una gorila fatal. Me afeité. Todo eso fue después de lo de mi hijo”, se sinceró en una entrevista con Memoria Abierta.
“Es mentira eso que te dicen que el tiempo cura las heridas, yo cada vez lo extraño más. Yo querría tener aunque sea un huesito de Alejandro”.
Tampoco pudo saber qué hicieron con él después del secuestro. Durante 5 décadas, Taty siguió viviendo en un departamento de Palermo desde donde lo vio partir por última vez.
Desde 2024, Taty presidió Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora.
En abril de 2026 celebró y lloró cuando la Universidad de Buenos Aires la distinguió con el honoris causa, que recibió rodeada de su hija Fabiana y sus nietos.
“Le demostramos a Javier Milei que la resistencia continúa”, expresó.
Taty quiso que la despidieran en la Federación de Obreros y Empleados Telefónicos de la República Argentina (FOETRA), donde tantas veces festejó sus cumpleaños.
Quisiera que me recuerden con mi carácter de mujer chinchuda, con mis discusiones y con esa alegría de vivir. Y esa alegría dársela a la que está caída por algún motivo. Quisiera que me recuerden con mi carácter de mujer chinchuda, con mis discusiones y con esa alegría de vivir. Y esa alegría dársela a la que está caída por algún motivo.