La decisión recae sobre los jueces Oscar Roberto Quintana y Ernesto García Maañón, de la Sala 1 de Apelaciones de San Isidro. Quiénes ante ese requerimiento pidieron dos condiciones: que una persona sea la garante de Puch, es decir que funcione como un tutor/encargado que lo cuide, lo atienda y controle sus actos. Y por otro lado que sea el propio "Ángel de la Muerte" quien mediante un escrito pida salir en libertad.
Y su suerte cambió, después que dos mujeres se hayan ofrecido a recibirlo en un asilo de ancianos, ubicado en San Nicolás, para el cuál, él ya dio su consentimiento. Mientras que el segundo requerimiento se cumplió hace tan solo 24 horas, cuando el jueves (19/1), Puch firmó de puño y letra el pedido para poder salir de prisión.
Toda una vida en la cárcel
Robledo Puch, también conocido como el “Ángel de la Muerte” fue detenido el 3 de febrero de 1972 y condenado el 27 de noviembre de 1980 a “reclusión perpetua con la accesoria de reclusión por tiempo indeterminado” por la Sala I de la Cámara de San Isidro, que lo encontró culpable de 11 homicidios, entre otros delitos. Pero momentos antes de escuchar la desicion de los jueces, amenazó diciendo:
Algún día voy a salir y los voy a matar a todos Algún día voy a salir y los voy a matar a todos
Durante sus 50 años en prisión, Robledo Puch pasó por múltiples establecimientos carcelarios, la primera había sido la Unidad Penal 9 de La Plata, de donde escapó el 7 de julio de 1973, aunque lo recapturaron 68 horas después. Permaneció en esa unidad hasta el año 1981 y luego fue trasladado a la Unidad 2 de Sierra Chica, en la que permaneció hasta el 23 de mayo del 2019, cuando fue internado en el hospital municipal de Olavarría por una “neumonía multifocal”.
Al recibir el alta, fue derivado a la Unidad 22 de Olmos, donde funciona el hospital penitenciario. Tras su recuperación, lo trasladaron a la Unidad 26 del mismo distrito, donde permanece detenido en la actualidad. Está última es una cárcel que tiene un régimen semiabierto, es decir, que no tiene muros sino un alambrado perimetral; sólo aloja internos que no cumplen condenas por delitos graves o están próximos a recuperar la libertad y en su mayoría los presos superan los 60 años.