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Alberto F. cerró el año en Córdoba, pero con Schiaretti lejos

El Presidente de la Nación lideró un acto virtual del Frente de Todos en Córdoba y convocó a la unidad de los peronistas en la provincia, algo que por ahora no se logra. Además, hizo énfasis en la gestión de la pandemia. Los demás dirigentes criticaron la ausencia del gobernador Juan Schiaretti, que ahora parece alejarse del kirchnerismo, al menos momentáneamente.

CÓRDOBA. Alberto Fernández cerró el año político con un acto virtual en Córdoba y mandó un mensaje directo (aunque implícito) a uno de sus mayores pretendidos políticos: Juan Schiaretti. El Presidente de la Nación tuvo como uno de los grandes objetivos del año atraer al gobernador cordobés para que se una al proyecto nacional del Frente de Todos, y así ganar a uno de los políticos más influyentes del interior del país.

Por eso, en el último acto del Frente de Todos cordobés, organizado por el referente provincial del partido y senador por Córdoba Carlos Caserio, el Jefe de Estado invitó a la unidad peronista en la provincia, haciendo una clara referencia a la diferencia entre el PJ cordobés y el kirchnerismo. “La unidad es el camino para seguir mejorando el país. Hay que trabajar para seguir todos juntos”, dijo el Presidente al respecto. 

La relación Fernández-Schiaretti ha sido muy fluctuante en el último año, aunque se marcó la posibilidad de una apertura del PJ cordobés hacía ciertos vestigios del kirchnerismo (siendo oficialista), algo que años atrás y con la presencia del difunto ex gobernador, José Manuel De la Sota, habría sido imposible. Hacemos por Córdoba siempre se mostró reacia a la unidad ya que el músculo político propio en la provincia le permitió sostener el poder por más de 20 años, sin casarse con ningún Gobierno nacional. 

Ese ”músculo” se ha visto diezmado en los últimos años, principalmente por la imperante crisis económica que sufre el Estado cordobés, que está a pocos días de caer en default frente a los bonistas que detentan una deuda de 1600 millones de dólares. Esta situación, además de la pandemia, propició que Schiaretti haga un “approach” político a Fernández, como figura “moderada” del kirchnerismo. 

Pero ese acercamiento no terminó de ser definitivo. Si bien en el Congreso, el bloque de Hacemos por Córdoba fue más benevolente con el FdT que de costumbre, el Gobernador cordobés fue fluctuando su acercamiento al Gobierno nacional, a sabiendas de que el votante del peronismo cordobés no es muy comprensivo con el kirchnerismo.

Incluso esa aproximación no parece ser del agrado del ‘Gringo’, sino más bien una idea sostenida por los nuevos dirigentes que vienen a suceder a Schiaretti, en lo que va a significar un recambio generacional dentro del partido. Para el proyecto reformista del Gobierno nacional, el acercamiento con Schiaretti es una cuestión de “vida o muerte”, porque de conseguirse el apoyo, el Frente de Todos tendría un pilar importante para alcanzar la tan ansiada reforma judicial, aunque terminaron el año alejados.

Y esa falta de acercamiento en el final del año, fue lo que le reprocharon algunos dirigentes al ausente Schiaretti, en el último acto del PJ en Córdoba. Principalmente el propio Caserío fue quien enfatizó la crítica sobre la estrategia de Schiaretti de no acercarse más a la Casa Rosada.

Además, el senador Caserio dijo que los diputados schiarettistas se han mostrado cerca en algunos proyectos, como el de movilidad jubilatoria, pero siempre buscando imponer condiciones o en busca de ayuda monetaria. Aunque Alberto Fernández no lanzó críticas, si lo hicieron los seguidores más duros del kirchnerismo en Córdoba.

Ante estas declaraciones, queda demostrado que el virtual acercamiento de Schiaretti a Casa Rosada es más por necesidad que por concordancia ideológica. Y ese amalgama económico que puede llegar a juntar al PJ cordobés con el kirchnerismo no parece tener la solidez necesaria.

Los kirchneristas de Córdoba le exigen al PJ cordobés una muestra de lealtad ideológica difícil de conseguir, por ello desde el FdT planean llevar adelante una lista propia que busque gobernar Córdoba en las futuras elecciones, en caso de que Hacemos por Córdoba no se suba al tren del kirchnerismo, algo que en términos electorales no le conviene actualmente.

El último acto del año del Frente de Todos en Córdoba demostró que el peronismo está lejos de conformarse en unidad en la provincia, y que una eventual unión depende exclusivamente de que tan ajustada sea la situación para Córdoba en el 2021. Aunque las posibilidades existen (algo que antes era imposible) por el momento, Schiaretti marca las diferencias y hace oídos sordos a los halagos y críticas de la boca kirchnerista, para no caer en la consideración de sus votantes más fieles.

 

 

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