Se trata de los aviones de Ezeiza a Río de Janeiro del 22, el 27 y el 29 de marzo; a San Pablo de 21, 23, 24, 26 y 30; a Florianópolis del 24 y el 31; y a Santiago del 23, el 25 y el 30. Al no partir las aeronaves, lógicamente, también se dan de baja los vuelos de vuelta previstos para esos mismos días. Tampoco partirá de Buenos Aires el que iría a Miami el sábado 27. Hasta se canceló el avión de Madrid a Buenos Aires del martes 23, y el de Miami a Buenos Aires del domingo 28.
Para abril hay más cancelaciones con fecha: 3, 5 y 11 hacia y desde Río de Janeiro; 6, 8 y 9 hacia y desde San Pablo; 1, 6, 8 y 11 hacia y desde Santiago de Chile; 2, 8 y 11 a Miami; y 7 a Madrid. Además se suspendieron los vuelos que vendrían de Miami el 3, 9 y 12, y el que llegaría de Madrid el 8.
LATAM también canceló vuelos desde principios de esta semana: redujo sus operaciones en un 30% a Santiago de Chile, 70% a San Pablo y 30% a Lima. Así, pasó de diez a ocho frecuencias semanales a Santiago de Chile, de diez a siete hacia Lima, y de cinco a tres a San Pablo. Con ese esquema, vuela una vez por día a Lima y a Santiago de Chile, ciudad que tiene una frecuencia extra los viernes. A San Pablo, en tanto, hay vuelo los martes, jueves y sábados.
No es la primera medida en ese sentido en las últimas semanas. Ya el 28 de febrero la frecuencia de vuelos entre la Argentina y Brasil había sido reducida a la mitad. Una restricción que se incrementó en un 20% con la Decisión Administrativa 219.
En esa resolución, se mantuvo la reducción del 30% en las frecuencias a México y Europa, y se disminuyeron en un 30% los vuelos a Perú, Ecuador, Colombia, Panamá y Chile. Además de aumentar la reducción a Brasil en un 20%, se sumó otro 10% a la de Estados Unidos, cuyas frecuencias ya venían limitadas en un 30%.
En verdad y eso también es preocupante, hoy hay unos 110.000 argentinos en el exterior, según datos oficiales. De ellos, 27.000 son turistas, es decir, deberán volver al país en las próximas semanas o meses. Las fronteras siguen abiertas pero, en caso de que la situación sanitaria se complique aún más, serán los mismos pasajeros quienes deberán hacerse cargo de todos los costos que conlleve la situación. Según fuentes que consultó el diario Clarín no habrán vuelos de repatriación.
Desde el 7 de septiembre los argentinos que viajen al exterior deberán completar una declaración jurada en la que se hacen responsables de las consecuencias que traiga viajar en pandemia.
Hacerse cargo de su retorno le significa al Gobierno un costo importante no sólo en términos de pasajes, sino de coordinación y logística, indicaron las mismas fuentes. Con todo, ante una necesidad de fuerza mayor, sigue funcionando el programa de asistencia a argentinos en el exterior.