La tripulación intentó en reiteradas oportunidades, comunicarse con la Torre de Control pero no recibieron respuesta alguna. Se probaron diversos recursos pero no lo lograron con éxito.
Antes de aterrizar, la nave, que era piloteada por Mario Mastice, dio aviso a la Administración del aeropuerto. Personal de esa dependencia fue a la torre y encontró al operador durmiendo una siesta.
El informe de la causa judicial detalla que “siendo las 14:57 horas local aproximadamente, encontrando un solo operador siendo este el Operador Diego Diaz (CTA 69710), que había entrado al turno de la tarde a las 1400 horas local, acostado en el piso, sobre un colchón improvisado, con el micrófono del cabezal de comunicaciones a su lado, totalmente dormido”.
El operador fue despertado aunque el piloto ya había decidido llevar adelante solo la maniobra de descenso, que se realizó sin problemas.
En el horario aproximado en que habría ocurrido el hecho, casualmente, estaba programado el arribo de un avión de Aerolíneas Argentinas procedente del aeroparque metropolitano, aunque no se reveló qué aeronave fue la que sufrió la ausencia del operador de la torre.
En la causa, ya declararon el director a cargo del aeropuerto, Juan Monzón, y testigos del hecho.
El hecho causo revuelo y contó con la intervención de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA), la Fuerza Aérea, que tiene a su cargo a los controladores, y la Administración del aeropuerto local. La investigación quedó en manos del juzgado federal N°2 a cargo de Gustavo Villanueva.