Los más golpados por más inflación / menos salario, integran o casi la base electoral del oficialismo. Además, habrá aumentos de tarifas por encima de lo prometido y deseado por Cristina Fernández de Kirchner, que quería un tope del 20% contra una inflación del 50% o más. Los incrementos rondarán el 40%.
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CFK mientras se retira el bloque del PRO de la Asamblea Legislativa del 01/03.
China
La experiencia reciente de Argentina muestra que un gobierno no reelige cuando la economía se retrae y no se expande.
La realidad informa que el memorando con el FMI no es un plan económico ni un salvoconducto hacia el crecimiento.
Sin crecimiento, todas las palabras se las lleva el viento.
Alberto Fernández podrá pensar que, en diciembre de 2023 sea recordado como el Presidente que tuvo que sortear la pandemia del Covid-19 y, quien le puso la rúbrica a un “inexorable” entendimiento con el FMI.
“No es el mejor acuerdo, es el posible”, leyó Fernández en su discurso ante el Congreso. ¿Es real? El escenario de la cesación de pagos no está en la mente de nadie con mínimo sentido común y conocimiento de cómo se mueve el mundo. Ahora, no hay discusión profunda sobre a quién le cae el mayor esfuerzo. Sí, acertó. Al sector privado.
“El acuerdo condena a la pobreza a las próximas generaciones”, arroja un dirigente de Juntos por el Cambio que está lejos de pensar como el kirchnerismo. La evaluación la hace desde una postura particular más cercana incluso a lo que pregona Javier Milei. “Se va a terminar aprobando porque protege los intereses actuales de la politica”, agrega.
Trascendió una nueva reunión de Alberto Fernández y Sergio Massa para avanzar en la cosecha de los votos necesarios y amortiguar el impacto interno que significó la postura de Máximo Kirchner. El titular de la Cámara de Diputados aparece en un rol interesante. Se ha convertido en un “facilitador” para componer las tensiones en las puntas de la coalición. Se muestra activo en el rol de conciliador para que la sangre no llegue al río. Hay, de hecho, una nueva dinámica en la toma de decisiones dentro del Frente de Todos. Una nueva mesa política. ¿Funcionará?
Pregunta para la nueva mesa política: ¿Es gratis la ampliación del swap de China para rescatar el Banco Central? ¿De verdad creen que es gratis?
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Sergio Massa podría ser un nuevo Alberto Fernández, o mejor.
Frente de Todos
El trabajo de Sergio Massa apunta a 2023. Podría ser el nuevo Alberto Fernández. La comparación, a priori, resulta odiosa para los integrantes del Frente Renovador. Pero, entiéndase bien. Decepcionada CFK en su elección de 2019, quizá ahora entienda que, a veces, en política, es preferible resignar algo más para lograr los objetivos aunque eso signifique no tener el control remoto de a quién se le da el apoyo.
En La Cámpora saben que será engorroso soñar con un candidato propio para encabezar la fórmula. Por ahora, parece ciencia ficción, pero en ciertas mesas políticas ya imaginan una interna presidencial entre Massa y Jorge Capitanich. El tiempo responderá.
De allí que los otrora jóvenes camporistas piensan en su refugio bonaerense. Es, en definitiva, donde se preservan, por ahora, las mayores adhesiones a Cristina Kirchner. El gobernador Axel Kicillof mira esos movimientos de reojo.
En sus cercanías aseguran que la relación con la vicepresidente sigue siendo optima y su idea es ir por la reelección en la provincia. Al menos así lo dejó explicitado al presentar un proyecto para los próximos seis años. De todas maneras, no será su exclusiva decisión la que prevalezca a la hora de ordenar las postulaciones.
Cada movimiento de las piezas en el tablero es observado con detenimiento por los intendentes del Gran Buenos Aires. Sorteada la imposibilidad de no poder presentarse a un nuevo mandato, muchos de ellos están preparados para regresar a sus distritos de ser necesario. Ya no albergan demasiadas esperanzas en la constitución del muchas veces anunciado “albertismo” y es indefectible contar con el apoyo de la vicepresidente. Imaginan que, las consecuencias del acuerdo con el FMI se verán tarde o temprano en los barrios y se preparan para ello.
Sabedores como pocos en el arte del pulso popular, los alcaldes observan con preocupación el crecimiento del sentimiento “anti política” y el enojo a la dirigencia clásica.
Algunos de ellos han comenzado a tejer túneles para conectar con espacios libertarios. Por ahora, no observan a Javier Milei como una amenaza que pueda arrebatarles el territorio. Pero esos fenómenos no lo subestiman. Como tampoco subestiman el poder de daño que aún tiene Alberto Fernández si quisiera ejecutarlo. “Maneja con gente propia ministerios importantes”, sostienes. De allí que la pregunta con la que se inició esta nota resulta clave: ¿Alberto Fernández está dispuesto a ser un Presidente de transición?