El origen de los drusos es dudoso, y está plagado de fábulas y leyendas. Se cree que fueron descendientes de una secta musulmana, fundada en Egipto. Poseen cuatro libros sagrados, los cuales, aún en la actualidad son leídos y comentados en asambleas secretas. Creen que Dios es uno, y se ha encarnado en diferentes ocasiones, pero siempre está asistido por cinco espíritus que también se manifiestan a los hombres. Su odio y las feroces matanzas a los cristianos, incluso a los maronitas en el Líbano y Siria, durante los años 1860 y 1861 obligaron a Francia a intervenir en tan cruento conflicto por lo que se vieron obligados a huir. Esto pueblo, guerrero y rebelde, se opuso tenazmente a la influencia y dominación turca y francesa. Aún hoy, ya dentro de los límites políticos y geográficos de la ciudad de Damasco, los drusos continúan reivindicando sus ideas independentistas; lo que ha motivado sucesivos levantamientos armados en Siria.