El periodista considera que ante la franqueza brutal y pública utilizada por Roger Noriega para dirigirse a la Argentina, considerada como un exabrupto, es mejor controlar los reflejos y actuar con prudencia y firmeza.
Kirschbaum hace referencia a los dichos del presidente en respuesta a las declaraciones de Noriega y a la cita de George Bush para reunirse con el presidente argentino, ante lo que el mandatario respondió le ganamos por nocaut. Para el periodista, la autonomía, en este mundo globalizado, no tiene que ver con metáforas deportivas de las que uno puede llegar a arrepentirse.
Las diferencias de Clarín comenzaron hace algunas semanas en las columnas dominicales de Eduardo Van der Kooy, pero luego se fueron manifestando en otras notas y titulares. El mismo periodista hizo lugar a la importancia del voto de la Argentina en la ONU en relación a Cuba, considerado como gran examen para el gobierno de Kirchner.
El último embate contra el gobierno ocurrió el 5 de enero, cuando Clarín tituló que el gobierno estaría realizando una negociación secreta con el FMI para pagarle $1.000 millones adicionales, superando la pauta establecida del 3 % de superávit fiscal. El Gobierno desmintió la versión y la consideraron totalmente falsa.
Marcelo Bonelli, autor de la nota, le respondió al gobierno en una columna en Todo Noticas e indicó que muchas confirmaciones del matutino fueron desmentidas por el presidente pero que finalmente se confirmaron.
Los cambios de los diarios pueden darse por diferentes motivos. La máxima objetividad en la información es necesaria para seguir creyendo en el periodismo, y podría pensarse que ambos medios no pueden hacer la vista gorda a lo que está pasando en el país o simplemente ser más claros en los vaivenes que existen con USA.
Por otro lado, se habla de un lobby a favor de los intereses estadounidenses, que permitirán repensar la política exterior argentina.
Pero más alla de eso, tanto Clarín como La Nación tienen deudas importantes y necesitarían una mano del gobierno para salir de la crisis.
Muchos consideran que la nota de Clarín confirmando el pago de $1000 millones no fue chequeada con las fuentes habituales del Gobierno y que fue un intento para presionar a los habitantes de la Casa Rosada para que apoyen el salvataje financiero del multimedio.
Según Argenpress, la historia del diario Clarín está plagada por este tipo de presiones o de la utilización de diversos gobiernos para superar sus crisis y desfasajes económicos, siendo uno de los precedentes el ocurrido durante el gobierno de Arturo Frondizi, que fue quien salvó al matutino de la quiebra mientras desembarcaron en la redacción del diario los equipos desarrollistas, impulsados por Rogelio Frigerio, los que se mantuvieron hasta la época de la última dictadura militar.
Los próximos días serán claves para definir la conformación de la agenda de los medios, teniendo en cuenta que Néstor Kirchner viaja a Monterrey y tendrá luego la cita con George Bush que desencadenó parte de este entuerto.