Toda la oposición de las extremas de derecha e izquierda se activaron contra los humildes, ultrajando la memoria de sus símbolos más queridos. La persecuciones de hombres y mujeres peronistas no tenían límite. Asesinaban, torturaban y despojaban de sus bienes y derechos sociales.
Hasta la FUA hizo de rompehuelga conduciendo estudiantes pitucos tranvías y omnibus acompañados por soldados con bayoneta calada.
Debió soportarse las atrocidades cometidas por los Comandos Civiles, integrados por miembros de distintos partidos políticos, todos antiperonistas, apoyados por militares y policías. Asaltaron sindicatos despojándolos de sus bienes, como se hizo con la enorme obra de la Fundación Evita, ultrajando y escondiendo en el exterior el cadáver de su creadora. Años después un conocido miembro arrepentido de los Comandos Civiles, tuvo el mérito de sincerarse públicamente declarando: "En el '55 yo era antiperonista; estuve en los grupos revolucionarios. Cayó Perón y compañeros míos empezaron a cazar peronistas como quien caza mariposas y a torturar. Yo me fui".
"Cazar" peronistas era fácil porque no podían dejar de concurrir a sus trabajos y de allí se los llevaban a la tortura, en muchos casos denunciados por sus patrones. Por falta de medios económicos para sí y familia, dependían de sus salarios. Ni pensar en la posibilidad de exiliarse.
La Resistencia del '55 ganó cotidianamente todas las batallas de las calles a lo largo y ancho del país. Lo hizo con pintadas, huelgas, manifestaciones y operativos de solidaridad (sin crímenes), que paralizaban los gobiernos dictatoriales, ya fueran de militares o ilegítimos de civiles, casos de los radicales Frondizi, Guido e Illía, elegidos con la proscripción del peronismo. Mientras, todos los antiperonistas, tanto de izquierda como de derecha, justificaban y colaboraban en la marginación y persecución de las masas nacionales.
No debe olvidarse que la Unión Democrática contó con toda la dirigencia gorila, manejada por el embajador Braden, descarado representante del imperialismo yanqui.
¿Y los intentos de falsas normalizaciones o constituyentes, no fueron derrotados por el voto en blanco?.
Las graves responsabilidades de aquellos civiles que fogonearon en su provecho a las FFAA quedaron impunes. Por ello los veteranos de la Resistencia Peronista se indignan cuando desgraciadamente algunos ex Comandos Civiles y ciertos políticos que ni siquiera se autocriticaron, continúan funcionando como profesores de democracia y decencia.
Hombres y mujeres humildes, que con generoso desinterés defendieron su identidad patria, no solo pensaban en el regreso tan ansiado sino también en profundizar la continuación de la revolución criolla y solo criolla. Como una significativa muestra de desear la vuelta a los tiempos fundacionales de la militancia, uno de los primeros grupos formados en Buenos Aires y extendido a todo el país, tomó el nombre de Comandos Coronel Perón.
Ante el golpe de 1955, en la Villa Manuelita de Rosario de Santa Fe se exhibía una desafiante y orgullosa leyenda garabateada en un pedazo de sábana, diciendo: "Cuatro gobiernos extranjeros han reconocido a la junta militar. Villa Manuelita no". Una prueba de digna y creativa combatividad popular.
Hoy el pueblo memorioso evoca aquella Generación de 1955 en la esperanza de retornar a las consignas de los tiempos del Coronel, comenzando por unir a todos los hombres y mujeres de sentimientos nacionales, sin egoísmos sectarios o excluyentes, porque la situación de la Patria, en esta era de renacimiento del colonialismo, compromete a todos los argentinos.
Ultimo momento: Hoy, viernes 3 de octubre de este 2003, el diario La Nación ha difundido una noticia oficial informando que "el gobierno nacional se propone constituir un archivo nacional de la memoria sobre lo ocurrido durante la última dictadura militar, con documentación tomada de todos los registros del Estado, especialmente de las Fuerzas Armadas y de seguridad".
Es plausible esta medida de la Presidencia de la Nación. Pero los veteranos de la Resistencia Peronista de la Generación del 55, desean que iguales medidas se tomen a partir de 1955, alcanzando a todas las dictaduras y gobiernos ilegales desde aquella época.
Lo exige la verdad histórica para que los argentinos dispongan de los testimonios necesarios para cuantos quieran investigar un reciente y doloroso pasado. Esta batalla por nuestra memoria e identidad, que parece y merece empezar, debe llegar hasta las últimas consecuencias.
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(*) Periodista integrante de la Academia Nacional de Periodismo, de militancia justicialista; frecuentó a Juan Perón y fue uno de los testigos del acuerdo entre Perón y "Roberto" (según decía el télex que envió en su momento John William Cooke), apodo que encriptaba la presencia de Rogelio Frigerio en Caracas, Venezuela.