La decisión fue tomada por Moody´s a pesar de las
disputas internas en el gobierno del presidente Vladimir Putin y ciertos cuestionamientos de las relaciones entre el ejecutivo y las empresas.
Para obviar esta situación, se justificó argumentando que "Moody´s cree también que las luchas políticas al interior y al exterior del centro del poder en Rusia, la Administración Presidencial, no amenaza la dirección de la reforma económica pro-mercado y el desarrollo".
Cabe recordar que el país defaulteó su deuda en 1998 por US$ 40.000 millones.
Sobre el caso de Rusia, el economista Joseph Stiglitz dijo en una entrevista realizada por Página/12 hace un año decía que Es interesante el caso de Rusia, después del default, en el ‘98. Cuando el FMI negoció con Rusia, anunció públicamente que los 4 mil millones de dólares que estaban negociando no eran dinero que iría a Rusia sino que era dinero que volvería al FMI, para repagar deudas. Por lo tanto, no jugarían ningún papel en la recuperación de Rusia. Rusia se recuperó porque siguió su propio curso. Fue una importante lección que Rusia se diera cuenta de que no iba recibir dinero fresco. Y que se pusiera en una posición dura de negociación. Lo mismo vale para Argentina. Si Argentina debe pagar un alto precio en términos de más ajuste presupuestario y más deflación, el acuerdo con el FMI no vale ese precio.
"Si la Argentina actuara con dignidad y orgullo nacional podría plantarse igual que los rusos", dijo el economista Eric Calcagno en una columna de opinión publicada en el sitio Terra.