Aunque el riñón puede verse afectado por varios tipos de cánceres, el más frecuente es el denominado "cáncer de células renales". Los síntomas que pueden hacer sospechar de su presencia son la aparición de sangre en la orina, pérdida de peso rápida e inexplicable, dolor en la parte baja de la espalda, fatiga, pérdida de apetito, fiebre e incluso la presencia de una masa o bulto en el abdomen. No obstante, el tumor puede pasar desapercibido y ser descubierto accidentalmente durante la realización de análisis por otros problemas, como la hipertensión arterial.
Si el cáncer no se ha propagado a otros órganos, la extirpación de riñón dañado ofrece posibilidades elevadas de curación de la enfermedad. En estos casos el otro riñón es capaz de realizar por sí solo el trabajo de ambos. La quimioterapia no ofrece muy buenos resultados en este tipo de tumores.